La psicóloga Noelia Centeno analizó en Cada Día cómo la hiperconexión digital convive con un creciente aislamiento. Señaló que lo social no debería vivirse como una carga, sino como un espacio vital de pertenencia y nutrición emocional.
La psicóloga Noelia Centeno analizó en Cada Tarde cómo la hiperconexión digital convive con un aislamiento creciente. Según explicó, hoy muchas personas sienten que reunirse con amigos o salir a encuentros sociales implica un gasto de energía más que un disfrute: “Mucha gente no tiene ganas porque implica un gran esfuerzo”. Para Centeno, el problema no es económico sino emocional: “El motivo de no querer estar con determinadas personas no es un gasto económico, es un gasto de energía que no querés invertir”.
La especialista advirtió que este aislamiento puede cerrar puertas a nuevas experiencias y vínculos: “Si yo me aíslo y me encierro, las oportunidades de todo, de pareja, de nuevas amistades, de distraerte, también te cerrás a eso”. Por eso insistió en que lo social debe ser parte de la rutina cotidiana: “Lo social está dentro de hacer ejercicio físico, comer sano, dormir. Somos seres sociables, necesitamos conectarnos de alguna forma con un otro”.
Centeno también habló de la importancia de elegir los grupos adecuados: “Hay veces que muchos grupos de amigos se sostienen por las anécdotas del pasado, pero no hay una vivencia actual. Está bueno sentir que pertenecés y de los lugares que ya no pertenecés, donde estás incómodo, son grupos que ya no tiene sentido que vayas porque volvés vacío”.
Su mirada se complementa con investigaciones internacionales. Un estudio de la Society for Personality and Social Psychology (SPSP), liderado por Richard Slatcher y Julianne Holt-Lunstad, concluyó que la participación activa en eventos presenciales es una de las estrategias más eficaces para reducir la soledad. Slatcher fue claro: “La participación activa es el mejor indicador de conexión social”. Holt-Lunstad agregó que es clave crear espacios que fomenten la interacción auténtica: “Para fomentar la participación activa y la interacción, es fundamental minimizar los elementos pasivos y promover actividades que permitan la conversación y la colaboración”.
En América Latina, estudios de la Universidad Católica del Uruguay y la Universidad de Costa Rica mostraron que el aislamiento social se asocia a síntomas de ansiedad y depresión, especialmente en jóvenes y mujeres. En Argentina, investigaciones del CONICET y la Facultad de Psicología de la UBA confirmaron que el aislamiento prolongado durante la pandemia tuvo un impacto psicológico negativo, con aumento de malestar emocional y riesgo de depresión.
Centeno también reconoció la llamada “batería social”, un concepto que circula entre adolescentes: “Los adolescentes dicen ‘se me acabó la batería social’. Es verdad, hay veces que lo social es excesivo, por eso hay que ser equilibrado”.
En definitiva, tanto la psicóloga como otros especialistas coinciden en que las reuniones sociales no siempre suman si se viven como obligación, pero que elegir vínculos sanos y participar activamente es vital para la salud mental. El aislamiento prolongado, en cambio, se asocia a consecuencias emocionales graves y a un deterioro del bienestar psicológico.
Mirá aquí la nota completa el equipo de Cada Tarde con la psicóloga Noelia Centeno: