El psicólogo Marcelo Ceberio advierte que las percepciones de favoritismo dentro de las familias suelen estar ligadas a las etapas de vida de los padres, a la comunicación y a las afinidades con cada hijo, más que a una elección consciente, y subraya la importancia de equilibrar la crianza para fortalecer la autoestima de todos.
El debate sobre el hijo preferido es un clásico en las conversaciones familiares y atraviesa generaciones. En el programa Cada Día, el psicólogo Marcelo Ceberio analizó este fenómeno y explicó que más allá de los mitos, lo que suele ocurrir es una percepción marcada por las etapas de la vida de los padres y las dinámicas de comunicación con cada hijo.
Ceberio señaló que los padres no son iguales con cada hijo porque la vida los va transformando: “No somos los mismos padres y madres con cada uno de los hijos. Alguien que es padre a los 25 no es lo mismo que ser padre a los 30 ni a los 35”. Según el especialista, los ciclos evolutivos modifican estilos, creencias y valores, lo que impacta directamente en la forma de relacionarse con los hijos.
Uno de los mitos más comunes es pensar que el hijo favorito es el más inteligente o brillante. Ceberio lo desmintió: “No necesariamente los hijos favoritos son los más inteligentes. Muchas veces los hijos más débiles o enfermos reciben mayor atención, lo que no implica favoritismo sino una focalización”. En este sentido, explicó que la mirada de los padres puede centrarse en aquel hijo que necesita más acompañamiento por cuestiones de salud o dificultades.
El psicólogo también destacó que la percepción de preferencia puede surgir de la afinidad y comunicación. “A mí me parece que da la sensación de que uno prefiriera más a uno que a otro, pero lo que hay es un enlace más cercano de pensamiento. No significa que lo querés más, sino que hay mejor comunicación”. Así, los vínculos se fortalecen cuando existen intereses compartidos o mayor apertura emocional.
Ceberio relató casos clínicos donde los hijos desarrollan conductas para captar la atención de los padres. “Muchos hijos hacen trastornos escolares o de conducta porque viven a la sombra de otros hermanos. De esa manera, en vez de ser ninguneados, son observados aunque sea a través del reto o del enojo”. Esto demuestra la importancia de la mirada paterna en la construcción de la autoestima y el comportamiento de los hijos.
Otro concepto que introdujo fue el de los hijos espejos, aquellos en quienes los padres proyectan sus deseos frustrados. “Él quería ser médico y entonces ya está perfilando que el hijo le guste la medicina. Esos hijos espejos cubren agujeros históricos para los padres”. Según Ceberio, estas dinámicas generan diferencias en la relación, pero no necesariamente implican un amor desigual.
El especialista cerró con un mensaje claro: evitar favoritismos explícitos y equilibrar la crianza. “Cada uno de los hijos tiene un príncipe en el interior que hay que transformarlo en rey. Intentemos evitar favoritismos y señalemos los recursos de nuestros hijos porque son muy importantes para su autoestima y calidad de vida”. La conclusión es que el favoritismo, real o percibido, puede dejar huellas profundas, y la clave está en reconocer el potencial de cada hijo para fortalecer su desarrollo.
Mirá aquí la nota completa: