Adultez y FOBO: el miedo de quedar obsoletos ante la era tecnológica

Adultez y FOBO: el miedo de quedar obsoletos ante la era tecnológica

Vejez tecnológica

El avance de la inteligencia artificial redefine rutinas y exige nuevas habilidades. El psicólogo Marcelo Ceberio advierte que la “vejez tecnológica” no depende de la edad, sino de la capacidad de aprender y ejercitar el cerebro frente a los cambios.

La irrupción de la inteligencia artificial y el vértigo de los cambios tecnológicos generan un nuevo tipo de ansiedad en la adultez: el FOBO, sigla en inglés de Fear of Becoming Obsolete. El psicólogo Marcelo Ceberio lo define como “ese temor a quedar retrasados en el avance tecnológico”, una sensación que excede la edad cronológica y se vincula directamente con la capacidad de adaptación. En diálogo con Cada Tarde, el especialista explicó que “la vejez tecnológica es justamente eso: personas que han resistido al uso del celular o de nuevas plataformas y que, en general, quedan fuera de juego porque no están manejando la tecnología”.

Ceberio subraya que el fenómeno se intensifica en quienes superan los 50 o 60 años y no son nativos digitales. “Fíjate que las personas mayores de 50 y de 60 que no han sido nativos tecnológicos tienden a haber aprendido en una edad madura todo lo que implica el desarrollo de la tecnología”, señaló. La comparación entre generaciones es inevitable: alguien que aprendió a contar con un ábaco frente a un chico que maneja una pantalla táctil desde la infancia. Esa diferencia, dice, “indefectiblemente lleva a una modificación de nuestro cerebro”, aunque aclara que no se trata de cambios estructurales inmediatos, sino de adaptaciones funcionales que se consolidan con el tiempo.

El especialista remarca que el cerebro es plástico y se transforma con cada aprendizaje. “Cada vez que nosotros aprendemos algo nuevo, lo que estamos construyendo son nuevas redes neuroplásticas. Y las redes neuroplásticas hay que ejercitarlas porque si no las ejercitamos quedamos atrás verdaderamente y estamos llamando a las puertas de los trastornos neurológicos”, explicó. Por eso recomienda activar el cerebro con nuevos aprendizajes tecnológicos y, en particular, con cursos de inteligencia artificial para un buen uso. “La inteligencia artificial mal usada también nos ahorra muchos caminos, pero además no nos lleva a ejercitar mucho nuestro cerebro”, advirtió.

El FOBO no se limita a la edad biológica. Ceberio introduce el concepto de “vejez tecnológica” para describir a quienes se resisten a incorporar herramientas básicas. “¿Cuánta gente escuchamos que decía: ‘¿Para qué necesito el celular si tengo el teléfono de línea?’”, recordó. Esa resistencia, que antes podía parecer anecdótica, hoy implica quedar fuera de la realidad cotidiana y laboral. En contraste, los jóvenes suelen ser los maestros de sus padres en el uso de dispositivos y aplicaciones. “Ellos tienen una forma de razonamiento que está inmersa en una lógica tecnológica que nosotros los mayores no hemos adquirido en su momento”, explicó, y recomendó paciencia y apertura para aprender de las nuevas generaciones.

FOBO vs FOMO

La diferencia entre FOBO y FOMO ayuda a entender el impacto generacional. Mientras los adultos padecen el Fear of Becoming Obsolete, los jóvenes sufren más el Fear of Missing Out. “Lo que la gente más joven sufre es el FOMO, que es el miedo a estar en otro lado mientras alguien está disfrutando en otro lugar”, señaló Ceberio. Según el psicólogo, este fenómeno está ligado a la inmediatez, el exitismo y el individualismo de la época. En cambio, “las generaciones que pasan los 50 años sufren más el FOBO, ese temor a quedar retrasados en el avance tecnológico”.

El especialista también aportó ejemplos cotidianos que muestran cómo la tecnología modifica hábitos y memoria. “Ya no memorizamos teléfonos, memorizamos nombres porque tenemos todo en el directorio del celular”, dijo. Recordó además investigaciones realizadas con taxistas de Londres y mozos de Buenos Aires, que demostraron un mayor desarrollo del hipocampo por la necesidad de memorizar recorridos o pedidos sin ayuda de GPS ni sistemas digitales. “Fíjense que hay pro y hay contra en el tema de la tecnología”, concluyó.

El FOBO, entonces, no es solo un término de moda. Es la expresión de un miedo real que atraviesa a quienes sienten que el mundo avanza más rápido de lo que pueden asimilar. La respuesta, según Ceberio, está en aceptar que la tecnología es parte de nuestra evolución y en ejercitar el cerebro con nuevos aprendizajes. “Cada vez que nosotros aprendemos los adultos cosas nuevas, lo que estamos construyendo son nuevas redes neuroplásticas”, insistió. En la adultez, el desafío es doble: vencer la resistencia y transformar el miedo en oportunidad de crecimiento.

Mirá aquí la nota completa sobre FOBO en Cada Tarde:

 

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