Una grabación viral expuso las humillaciones que habría sufrido una adolescente catamarqueña durante su viaje de egresados a Bariloche. El caso generó repudio, motivó una investigación judicial y abrió interrogantes sobre las medidas adoptadas por la institución educativa.
Un video difundido en redes sociales generó una fuerte reacción en Catamarca por el testimonio de una joven de 18 años que relató distintas situaciones de hostigamiento contra una compañera de 17 durante un viaje de egresados a Bariloche. La frase “Yo lo estaba disfrutando”, con la que describió su reacción frente al sufrimiento de la adolescente, se convirtió en uno de los fragmentos que más rechazo provocaron.
La joven, estudiante del Colegio Privado Pía Didoménico ubicado en San Fernando del Valle de Catamarca, y señalada en las denuncias vinculadas con el caso, describió en la grabación episodios de burlas y agresiones. La crudeza de sus expresiones y la manera en que narró lo ocurrido multiplicaron la repercusión del video, que volvió a poner en discusión la gravedad del bullying escolar y sus consecuencias para quienes lo padecen.
Uno de los episodios que contó estuvo relacionado con una agresión con una bebida alcoholica. Según su propio relato, le arrojó el líquido a su compañera y continuó hasta vaciar el vaso. “Me quedé así hasta que no se vació el vaso, no se lo dejé de tirar encima”, expresó, de acuerdo con los fragmentos reproducidos en el video.
La joven también habló de las burlas que se habrían producido durante una salida nocturna, con comentarios sobre el aspecto físico de la víctima y referencias a la circulación previa de imágenes íntimas. En otro tramo, reconoció que las agresiones continuaron a pesar de que otros estudiantes les pidieron que se detuvieran. “Nosotras no parábamos”, sostuvo.
Sin embargo, la frase que terminó de concentrar la atención pública fue la que pronunció al recordar que su compañera atravesaba una crisis emocional. Según contó, al regresar al hotel se enteraron de que la adolescente se arrancaba el pelo. “Yo estaba tentada porque era un mal que le estaba pasando a ella y yo lo estaba disfrutando”, afirmó.
En otro pasaje del video, la joven se refirió a las burlas que, según su relato, también ocurrían en el ámbito escolar: “Cada vez que tenemos la oportunidad de bardearla, la bardeamos”.
Las declaraciones provocaron un fuerte rechazo por el sufrimiento que describen y por el reconocimiento de que las agresiones no se habrían limitado a un episodio puntual. No obstante, el alcance de los hechos denunciados y las responsabilidades individuales deberán establecerse a partir de las pruebas reunidas en la investigación.
La investigación judicial y las pericias a los celulares
El caso tiene dos líneas judiciales que es importante diferenciar. Una está vinculada con la difusión no consentida de material íntimo de la adolescente que sufrió los episodios de bullying; la otra busca esclarecer los presuntos episodios de hostigamiento relatados en la grabación.
En la causa por las imágenes, el fiscal Penal Juvenil Guillermo Narváez imputó a tres adolescentes por la presunta producción y distribución de representaciones de una persona menor de 18 años dedicada a actividades sexuales explícitas, según las publicaciones periodísticas sobre el expediente.
La investigación intenta determinar cómo se obtuvo el material y de qué manera llegó a otras personas. En ese marco, un diario local informó que se realizaban pericias sobre cuatro teléfonos celulares incautados, entre ellos un iPhone que contendría las imágenes.
En paralelo, la Fiscalía de Instrucción N.º 7, a cargo de Paola González Pinto, lleva adelante la investigación por el presunto hostigamiento contra la estudiante. La joven de 18 años que aparece en el video fue denunciada penalmente.
Tampoco se había confirmado públicamente una sanción escolar específica, como una suspensión o una expulsión. Por eso, es importante distinguir las medidas de investigación de una eventual decisión judicial o disciplinaria.
Padres y alumnos reclamaron respuestas
La repercusión del caso también se trasladó al ámbito educativo. Padres y estudiantes realizaron una sentada frente al colegio para expresar su apoyo a la adolescente afectada y reclamar respuestas ante lo sucedido.
Durante la manifestación, algunos participantes exhibieron carteles con mensajes de reclamo y solidaridad con la víctima. La protesta puso el foco en la necesidad de esclarecer los hechos y garantizar que los estudiantes involucrados reciban protección y acompañamiento.
Por su parte, el Ministerio de Educación y Trabajo de Catamarca intervino en la institución y solicitó un informe detallado sobre lo ocurrido y las medidas adoptadas por las autoridades escolares. También requirió un plan individual de protección y continuidad pedagógica para los alumnos involucrados.
El colegio difundió un comunicado en el que sostuvo que había actuado con responsabilidad y celeridad desde que tomó conocimiento de la situación y manifestó que continuaría trabajando con los organismos correspondientes.