Vacaciones fraccionadas y banco de horas: los cambios que propone la reforma laboral

Vacaciones fraccionadas y banco de horas: los cambios que propone la reforma laboral

La reforma laboral que envió el Gobierno al Congreso propone una reducción de contribuciones patronales, cambios en indemnizaciones, salarios y convenios colectivos, y nuevas limitaciones a la actividad sindical y las protestas, en un paquete que busca reconfigurar por completo las relaciones laborales en el país.

El Gobierno presentó este martes en el Congreso su proyecto de modernización laboral, una iniciativa que apunta a reconfigurar el sistema de trabajo en la Argentina mediante una flexibilización de las condiciones de contratación, despido y negociación colectiva, junto con una baja permanente de las contribuciones patronales.

El texto, que ya comenzó a discutirse en comisiones del Senado tras el llamado a sesiones extraordinarias, incluye cambios estructurales en derechos individuales y colectivos, y una batería de medidas impositivas orientadas —según la Casa Rosada— a fomentar el empleo privado.

A continuación, los puntos más relevantes del proyecto:

1. Contribuciones patronales

La propuesta fija una reducción permanente de las cargas patronales sobre el empleo vigente. El aporte empleador al sistema de obras sociales bajará del 6% al 5%, mientras que las contribuciones destinadas a Seguridad Social caerán tres puntos.

Además, se crea un nuevo aporte obligatorio del 3% de la masa salarial destinado a los Fondos de Asistencia Laboral (FAL), que financiarán las indemnizaciones por despido. Ese monto se descontará de la contribución al SIPA. También habrá rebajas temporales para quienes incorporen nuevos trabajadores.

2. Indemnizaciones por despido

La base de cálculo se reduce: ya no se incluirán vacaciones, aguinaldo, propinas ni premios. Para pymes, se habilita el pago en cuotas.

El proyecto crea los FAL como sistema obligatorio para cubrir las indemnizaciones. Serán administrados por entidades autorizadas por la CNV y cobrarán una comisión del 2%. En juicios laborales, las actualizaciones se calcularán con un índice equivalente al IPC más un 3%.

3. Vacaciones

Se incorpora la posibilidad de fraccionar las vacaciones en períodos no menores a siete días, una práctica ya extendida en algunos sectores.

4. Jornada laboral

La jornada diaria podrá ampliarse de 8 a 12 horas si se respeta el descanso de 12 horas. También se habilita el uso de “bancos de horas”, para compensar horas extras con francos, y se suman los contratos a tiempo parcial.

5. Salarios

La reforma redefine el concepto de remuneración: podrán pagarse en pesos, moneda extranjera o en parte en especie.

Introduce el “salario dinámico”, que puede fijarse por convenio o por decisión unilateral del empleador, basado en mérito o productividad. Desde el sindicalismo advierten que este mecanismo podría perforar los pisos salariales establecidos en paritarias.

6. Cuotas sindicales

Las empresas dejan de estar obligadas a retener la cuota sindical. Solo podrán hacerlo con autorización expresa del trabajador. En cuanto a las cuotas solidarias, al eliminarse la ultraactividad de los convenios, estas deberían renegociarse.

7. Convenios colectivos

Se elimina la ultraactividad de los convenios, lo que implica que las cláusulas obligacionales vencerán y deberán renegociarse en un año. Aunque podrían mantenerse las cláusulas normativas, la Secretaría de Trabajo quedaría habilitada a suspenderlas.

También se modifica la jerarquía: un convenio de ámbito menor (como el de empresa) prevalecerá sobre uno de ámbito mayor. Además, se facilita la personería gremial para sindicatos de empresa.

8. Huelgas y protestas

Se amplían las actividades consideradas esenciales y se crean las “actividades de importancia trascendental”, siguiendo el criterio del DNU 70/23. Las asambleas no serán remuneradas y el proyecto considera infracciones graves los bloqueos o tomas de establecimientos.

9. Ganancias e impuestos

La reforma incluye cambios en el impuesto a las ganancias para empresas e inversores. Las alícuotas empresarias bajan: del 30% al 27% y del 35% al 31,5%.

Además, se eliminan impuestos internos sobre distintos bienes (cigarrillos, bebidas alcohólicas, electrónicos, autos, motos, embarcaciones, telefonía celular, entre otros).

Por último, crea el Régimen de Incentivo para Medianas Inversiones (RIMI), una versión acotada del RIGI. Las inversiones mínimas exigidas van desde US$ 150.000 para microempresas hasta US$ 30 millones para grandes compañías.

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