Las grabaciones difundidas exhiben actitudes ofensivas del personal hacia la turista argentina antes del conflicto, un elemento que podría modificar el rumbo de la causa judicial contra la abogada Agostina Páez.
El caso de Agostina Páez, la abogada e influencer argentina detenida en Brasil por un episodio de injuria racial, sumó un giro inesperado tras la difusión de un video de las cámaras de seguridad del bar de Ipanema. Las imágenes revelan que los empleados del local se burlaban y realizaban gestos obscenos hacia la joven antes de que ella reaccionara con el gesto racista que generó repercusión internacional.
En el registro se observa a los trabajadores riéndose, señalando y simulando actitudes consideradas provocadoras. Según la defensa, este material coincide con el relato de Páez, quien había denunciado hostigamiento previo. “Comenzaron a tocarse sus partes íntimas, como insinuando que algo nos iba a pasar, se reían, nos grababan”, declaró la acusada en su testimonio. La secuencia refuerza su versión de que su reacción fue consecuencia directa de esas provocaciones.
El hecho ocurrió el 14 de enero, cuando Páez se encontraba con amigas en el bar. La discusión comenzó al momento de pagar la cuenta, ya que, según su relato, el personal intentó cobrarles consumos no realizados. “Nos habían recargado tragos a cada una sin que los hayamos consumido o pedido. Nos empezamos a quejar, pero decidimos pagarles”, explicó la joven en declaraciones posteriores. Fue en ese contexto que, según ella, comenzaron las burlas y gestos ofensivos por parte de los empleados.
Posteriormente, los mismos trabajadores registraron a Páez realizando gestos ofensivos, simulando a un mono, lo que fue considerado por la Justicia brasileña como injuria racial, un delito que prevé penas de entre 2 y 5 años de prisión. Sin embargo, la aparición del nuevo video complica la situación de los empleados, ya que podría demostrar un comportamiento provocador previo que derivó en la reacción de la turista argentina.
El juzgado interviniente rechazó el pedido de excarcelación bajo fianza y dispuso medidas restrictivas: colocación de una tobillera electrónica y retención de su pasaporte. “Ahí es cuando tengo esa reacción malísima”, reconoció Páez al referirse a su accionar en el bar. La ciudadana argentina debe permanecer en territorio brasileño hasta que se resuelva su situación procesal.
Por su parte, el abogado defensor Sebastián Robles cuestionó la decisión judicial y calificó las medidas como excesivas. “Las medidas impuestas son desproporcionadas, dado que mi clienta no tiene antecedentes penales y permanece a derecho”, sostuvo. Además, confirmó que los videos que captan los gestos de Páez fueron registrados por los propios empleados del local, lo que refuerza la estrategia de demostrar provocaciones previas.
La causa continúa bajo análisis de la Justicia brasileña, que deberá determinar la sanción correspondiente. La filtración del nuevo video podría modificar el rumbo del proceso y abrir un escenario más complejo para los trabajadores involucrados.