El presidente adelantó que, en caso de que la Selección conquiste el Mundial 2026, el emblemático edificio quedará reservado para los festejos del plantel y los hinchas, sin presencia oficial ni actos protocolares.
Javier Milei aseguró que, si la Selección Argentina se consagra bicampeona en el Mundial 2026, pondrá a disposición la Casa Rosada para los festejos, pero sin autoridades presentes. “El mérito es de ellos, el logro es de ellos y la fiesta es de ellos y los argentinos”, afirmó, dejando en claro que no pretende apropiarse de la celebración.
El gesto busca diferenciarse de lo ocurrido en 2022, cuando el plantel campeón en Qatar rechazó la invitación del entonces presidente Alberto Fernández para evitar un uso político del triunfo. Milei intenta transmitir que el fútbol pertenece a los jugadores y a la gente, no al poder de turno.
La propuesta tiene un fuerte componente simbólico: la Casa Rosada, escenario habitual de actos oficiales, se transformaría en un espacio de festejo popular sin discursos ni presencia estatal. Incluso, el presidente adelantó que convencerá a su hermana Karina Milei, secretaria general de la Presidencia, de no asistir ese día.
El anuncio se conoció tras la victoria argentina frente a Egipto en octavos de final, que alimentó la ilusión de repetir la hazaña mundialista. En paralelo, el Gobierno acumula más de un centenar de salidas de funcionarios desde el inicio de la gestión, lo que refuerza la idea de un Ejecutivo en constante movimiento.
La propuesta de Milei se inscribe en su estrategia de comunicación: marcar distancia con los símbolos tradicionales de la política y reforzar la narrativa de que los logros deportivos son patrimonio exclusivo de los protagonistas. Al mismo tiempo, busca evitar tensiones con un plantel que ya ha mostrado su rechazo a la utilización política de sus victorias.