Tras más de una década de prohibición, el Ejecutivo resolvió regular la venta y distribución de estos productos con el objetivo de imponer controles sanitarios y reducir el consumo juvenil.
La decisión se oficializó mediante la Resolución 549/2026, publicada en el Boletín Oficial, que marca un cambio de rumbo en la política de control del tabaco en Argentina. Desde 2011, la ANMAT mantenía la prohibición de cigarrillos electrónicos y, más tarde, de dispositivos de tabaco calentado, pero el consumo se expandió en la informalidad.
El Ministerio de Salud explicó que la prohibición no logró frenar la demanda y generó un mercado paralelo sin controles ni trazabilidad. Con la nueva normativa, cada producto deberá contar con autorización previa de la ANMAT, que fiscalizará su composición, concentración de nicotina, etiquetado y condiciones de comercialización.
Uno de los puntos más relevantes es la prohibición de saborizantes en los vapeadores. El Gobierno considera que los sabores frutales y dulces son el principal atractivo para adolescentes y que eliminarlos es clave para reducir la iniciación temprana en el consumo de nicotina. Según datos oficiales, más del 35% de los estudiantes secundarios declaró haber probado cigarrillos electrónicos en 2025, lo que encendió las alarmas sanitarias.

Bolsitas de nicotina
El impacto del tabaquismo en Argentina sigue siendo grave: se estima que unas 45.000 muertes anuales están vinculadas al consumo de tabaco. Los especialistas advierten que, aunque los dispositivos electrónicos puedan representar un riesgo menor que el cigarrillo tradicional, la nicotina continúa siendo una sustancia adictiva que afecta el sistema cardiovascular y el desarrollo cerebral en jóvenes.
La regulación también abre un nuevo escenario económico. Al pasar del mercado negro a la venta legal, los productos deberán tributar impuestos y cumplir con normas de trazabilidad. Esto fortalece el control estatal y permite al fisco recaudar en un sector que hasta ahora operaba sin registros.

Dispositivos de tabaco calentado
En provincias como Mendoza, donde el consumo de vapeadores se expandió en la informalidad, la medida implica que los comercios podrán venderlos legalmente, siempre que cumplan con los requisitos de registro y etiquetado. El Gobierno apuesta por la regulación, convencido de que la prohibición fracasó y que el nuevo esquema permitirá reducir riesgos, controlar la oferta y evitar que los adolescentes sean el blanco de productos diseñados para atraerlos.