A una semana de la liberación del cepo cambiario en Argentina, el dólar se mantiene dentro de la banda de flotación prevista por el Gobierno. Mientras algunos sectores productivos se ven favorecidos por la estabilidad cambiaria, otros, como los exportadores, comienzan a sentir el impacto de una divisa más baja.
Pasó poco más de una semana desde que se oficializó la liberación del cepo cambiario en Argentina, y el mercado ya comenzó a mostrar señales de estabilización. Aunque en los días previos al anuncio se especulaba con una posible disparada del dólar a valores cercanos a los $1.400, la realidad fue otra. Aquel primer lunes post-liberación, la divisa norteamericana cotizó en torno a los $1.100, muy por debajo de las estimaciones más alarmistas.
Actualmente, el dólar oficial se mantiene en una franja moderada: el Banco Nación lo ubica en $1.110 para la compra y $1.060 para la venta, mientras que el promedio elaborado por el Banco Central de la República Argentina (BCRA) entre distintas entidades financieras marca valores similares, con ligeras variaciones.
¿Qué busca el Gobierno con un dólar sin cepo?
Según explican distintos economistas, el objetivo central del Ejecutivo con la liberación del dólar es mantener su cotización lo más baja posible dentro de la banda de flotación, que oscila entre los $1.000 y $1.400. El Banco Central intervendría solo si la divisa sale de ese rango.
La estrategia apunta a abaratar las importaciones, permitiendo así la entrada de productos y materias primas a menor costo. De este modo, el Gobierno espera contener los precios internos y moderar la inflación, que, según estimaciones privadas, podría ubicarse en torno al 3% durante abril.
¿Qué sectores ganan y cuáles pierden?
Desde el punto de vista productivo y comercial, los sectores que dependen de insumos importados —como la industria tecnológica, automotriz y parte del comercio— podrían verse beneficiados por un dólar más bajo, ya que acceden a productos extranjeros a un costo más accesible.
En cambio, quienes exportan, como las bodegas mendocinas, podrían quedar en desventaja, ya que recibirán menos pesos por cada dólar ingresado. También se verán afectados los comercios locales en zonas limítrofes, como Mendoza, donde los consumidores podrían optar por viajar a Chile y hacer compras a mejores precios pagando con un dólar a $1.000 directamente con tarjeta.
Por el momento, la política oficial busca proyectar una imagen de calma y previsibilidad. Tal como destacan los analistas, un dólar estable evita distorsiones de precios y favorece la toma de decisiones de inversión y consumo.
Sin embargo, también advierten que una eventual baja prolongada del tipo de cambio podría afectar la competitividad exportadora y generar una nueva presión sobre el tipo de cambio si no hay equilibrio fiscal ni respaldo económico detrás.