Diputados aprobó la reforma laboral: ¿qué pasa ahora?

Diputados aprobó la reforma laboral: ¿qué pasa ahora?

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En medio de un paro general y movilizaciones en todo el país, el oficialismo consiguió 135 votos y giró el proyecto al Senado. La iniciativa, que introduce cambios en indemnizaciones, convenios colectivos y el derecho a huelga, generó duras críticas de la oposición y anticipa un nuevo debate caliente en la Cámara alta.

En una sesión maratónica y atravesada por fuertes cruces, la Cámara de Diputados de la Nación aprobó la reforma laboral impulsada por el oficialismo, en medio de movilizaciones en distintos puntos del país y un paro general convocado por la CGT. El proyecto obtuvo 135 votos a favor y 115 en contra en la votación en general, y ahora deberá ser tratado por el Senado, donde se analizarán las modificaciones introducidas durante el debate.

La iniciativa fue respaldada por los bloques de La Libertad Avanza, el PRO, la UCR, el MID, Innovación Federal, Producción y Trabajo, Independencia y otros monobloques aliados. En cambio, votaron en contra la totalidad de Unión por la Patria, la mayoría de Provincias Unidas, el Frente de Izquierda y legisladores como Marcela Pagano, Natalia de la Sota y Jorge Fernández.

Durante la votación en particular, el oficialismo logró blindar los 26 títulos y 218 artículos del texto. Sin embargo, se eliminó el artículo 44, que establecía una rebaja salarial para trabajadores que sufrieran accidentes o enfermedades fuera del ámbito laboral. Esa modificación obliga a que el Senado ratifique el proyecto para convertirlo en ley.

Entre los puntos más controvertidos figuran cambios en el régimen de indemnizaciones, la creación del Fondo de Asistencia Laboral, la eliminación de la ultraactividad de los convenios colectivos, la restricción de tutelas sindicales, la limitación del derecho a huelga, la derogación de estatutos profesionales y el desfinanciamiento del INCAA.

El oficialismo ya convocó a un plenario de las comisiones de Legislación del Trabajo y de Presupuesto del Senado para este viernes a las 10, con el objetivo de emitir dictamen y llevar la iniciativa al recinto el 27 de febrero, en la antesala de la Asamblea Legislativa en la que el presidente Javier Milei inaugurará las sesiones ordinarias.

Un debate caliente y con escándalos

La sesión comenzó con 130 diputados presentes, número alcanzado con el aporte de legisladores aliados y gobernadores peronistas como Osvaldo Jaldo (Tucumán), Raúl Jalil (Catamarca) y Gustavo Sáenz (Salta), además de mandatarios provinciales y radicales como Alfredo Cornejo (Mendoza), Leandro Zdero (Chaco) y Juan Pablo Valdés (Corrientes).

El primer foco de tensión se produjo cuando el presidente de la Cámara, Martín Menem, sometió a votación a mano alzada el plan de labor. Unión por la Patria cuestionó el procedimiento y varios de sus integrantes se dirigieron al estrado para exigir que se rectificara la decisión. El jefe de bloque Germán Martínez encabezó el reclamo, acompañado por otros legisladores opositores.

El clima volvió a tensarse cuando el peronismo intentó suspender la sesión al advertir una supuesta pérdida de quórum. Con apoyo de legisladores aliados, la presidencia logró sostener el debate y continuar con el tratamiento del proyecto.

Los argumentos a favor y en contra

El presidente de la comisión de Trabajo, Lisandro Almirón, defendió la reforma al señalar que el marco regulatorio actual “expulsa a las personas de la formalidad” y que el país arrastra “una incapacidad de crear empleo genuino”. Sostuvo que el 55% de los trabajadores se encuentra en la informalidad y sin cobertura social.

En la misma línea, el radical mendocino Lisandro Nieri afirmó que la normativa vigente es “vetusta” y que ha incrementado la litigiosidad, la informalidad y los costos laborales.

Desde la oposición, el diputado de Unión por la Patria Sergio Palazzo advirtió que, de aprobarse, habrá “una catarata de pedidos de inconstitucionalidad” y denunció un “brutal retroceso histórico en los derechos de los trabajadores”. También alertó sobre el impacto en el derecho a huelga y el sistema previsional.

Miguel Pichetto, de Encuentro Federal, cuestionó el esquema de convenios por empresa al considerarlo “un grave error”, mientras que Martín Lousteau sostuvo que el país necesita una reforma laboral “pero no es ésta” y criticó que se destinen recursos a subsidiar despidos.

Desde el Frente de Izquierda, Néstor Pitrola rechazó la idea de que el problema sean los costos laborales y atribuyó la crisis a factores como las tasas de interés y la especulación financiera. Myriam Bregman, por su parte, advirtió que la reforma perjudica especialmente a las mujeres trabajadoras, en particular por el sistema de banco de horas.

Máximo Kirchner sostuvo que la ley “va a fracasar” y que otorgará a los empleadores “mucho más poder” sobre sus empleados. En el cierre del debate, Germán Martínez aseguró que, si el peronismo vuelve al poder, la norma será derogada.

Con un escenario político polarizado y fuertes cuestionamientos cruzados, la reforma laboral inicia ahora su camino en el Senado, donde el oficialismo buscará consolidar una mayoría que le permita convertir en ley uno de los ejes centrales de su programa económico.

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