Aumentan las deudas impagas y cada vez más usuarios tienen dificultades para cumplir con las cuotas. Especialistas advierten que el fenómeno está ligado a la caída del poder adquisitivo y al cambio en el escenario económico.
El crecimiento de los créditos otorgados a través de billeteras virtuales comenzó a mostrar su lado más preocupante. Según datos de consultoras privadas, el 11% de las deudas tomadas mediante plataformas digitales ya es considerado incobrable, mientras que un 27,5% presenta algún tipo de irregularidad en los pagos. Los especialistas explican que muchas familias recurrieron durante los últimos meses a préstamos rápidos desde aplicaciones financieras para afrontar gastos cotidianos, pero ahora enfrentan dificultades para devolver ese dinero.
Qué significa que una deuda sea “incobrable”
Las entidades financieras consideran como deuda incobrable a aquellos créditos que llevan más de 90 días sin registrar pagos ni señales de regularización por parte del usuario.
En el caso de las billeteras virtuales, este fenómeno viene en aumento debido a la facilidad de acceso al crédito. Hoy, cualquier persona con un celular puede solicitar dinero en pocos minutos, sin demasiados requisitos y, en muchos casos, sin contar con ingresos formales.
Especialistas del sector remarcaron que el crecimiento de la morosidad se explica por distintos factores económicos y sociales. “Durante 2024 muchas personas usaron estos créditos para cubrir gastos básicos por falta de ingresos. El problema es que ahora esos préstamos ya no se licúan con la inflación como ocurría antes”, explicaron desde una consultora económica.

Uno de los puntos centrales que destacan los economistas es el cambio de contexto económico. Con una inflación más baja que en años anteriores, las cuotas de los préstamos mantienen su peso real sobre el bolsillo.
Antes, los créditos terminaban perdiendo valor con el paso de los meses debido a la inflación. Ahora, con una desaceleración en los aumentos de precios, las cuotas continúan representando un gasto importante dentro del ingreso familiar. A esto se suma el incremento en tarifas, servicios y combustibles, que redujo aún más el margen disponible para afrontar deudas.
Más acceso al crédito, pero también más riesgo
El avance de las plataformas digitales permitió que sectores históricamente excluidos del sistema bancario pudieran acceder a financiamiento. Sin embargo, esa mayor inclusión también expuso a miles de usuarios a niveles de endeudamiento difíciles de sostener.
Muchas personas que trabajan en la informalidad o que no califican para créditos bancarios tradicionales encontraron en las apps financieras una alternativa rápida para resolver urgencias económicas. Pero la falta de estabilidad laboral y la caída del ingreso real comenzaron a impactar directamente en la capacidad de pago.
Varios mendocinos admitieron que hoy prefieren evitar endeudarse. Algunos aseguraron haber tenido malas experiencias con préstamos digitales, mientras que otros directamente optan por pagar todo en efectivo para no acumular cuotas. “Prefiero pagar en el momento y listo, porque después terminás pagando el doble”, relató un vecino.
Otros señalaron que las tasas elevadas y las dificultades económicas actuales hacen casi imposible sostener nuevas deudas.