El Vaticano confirmó que el papa Francisco murió a los 88 años tras sufrir un derrame cerebral. El pontífice argentino falleció en su residencia de la Casa Santa Marta y pidió ser enterrado en la Basílica de Santa María la Mayor, con una tumba sencilla y sin ornamentación.
El papa Francisco falleció este lunes a los 88 años en el Vaticano, luego de sufrir un derrame cerebral. La noticia fue confirmada oficialmente por la Santa Sede, que precisó que el deceso se produjo a las 7:35 de la mañana en su residencia de la Casa Santa Marta.
Según el parte médico firmado por Andrea Arcangeli, director de la Dirección de Sanidad e Higiene del Vaticano, Jorge Mario Bergoglio murió como consecuencia de una apoplejía cerebral, que derivó en un coma y un colapso cardiovascular irreversible.
“Derrame cerebral, coma, colapso cardiovascular irreversible. Estas son las causas de la muerte del Papa Francisco, ocurrida a las 7.35 de esta mañana en su apartamento de la Casa Santa Marta”. Así locertificó el profesor Andrea Arcangeli, director de la Dirección de Sanidad e Higiene del Estado de la Ciudad del Vaticano, en el informe de defunción publicado esta tarde por la Oficina de Prensa de la Santa Sede.
El documento médico indica que el Papa tenía antecedentes de insuficiencia respiratoria aguda en neumonía bilateral multimicrobiana, bronquiectasias múltiples, hipertensión y diabetes de tipo II. La muerte se comprobó mediante un registro electrocardiográma tanatológico, informaron.

El último deseo de Francisco: dónde pidió ser enterrado
En paralelo al anuncio del fallecimiento, el Vaticano también dio a conocer el testamento del Papa Francisco, redactado el 29 de junio de 2022, donde dejó instrucciones precisas sobre su lugar de entierro. A diferencia de la tradición papal que suele elegir la Basílica de San Pedro, Francisco manifestó su deseo de ser sepultado en la Basílica de Santa María la Mayor, en Roma.
“Solicito que mi sepultura esté en un nicho de la nave lateral, entre la Capilla Paulina y la Capilla Sforza, en un sepulcro simple, sin ornamentación, con la única inscripción: Franciscus”, escribió.
El pontífice también indicó que los gastos del entierro serían cubiertos por un benefactor designado previamente y que los detalles fueron confiados al monseñor Rolandas Makrickas, comisionado extraordinario del Capítulo Liberiano.
En una nota cargada de espiritualidad, el Papa dejó plasmado: “Siempre confié mi vida y mi ministerio a la Madre de Nuestro Señor, María Santísima. Por eso deseo que mis restos mortales descansen en la Basílica Papal de Santa María la Mayor, el lugar donde inicié y finalicé cada uno de mis viajes apostólicos.”
Francisco concluye su testamento con un pedido a los fieles: “Que el Señor recompense a quienes me amaron y sigan rezando por mí. Ofrecí al Señor el sufrimiento de los últimos años por la paz en el mundo y la fraternidad entre los pueblos”.
