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¿Cómo empezar a ser más sustentable en casa?

¿Cómo empezar a ser más sustentable en casa?

Reciclaje

Cada vez más personas buscan reducir su impacto ambiental desde el hogar, pero el exceso de información puede generar confusión y desánimo. Esta nota propone un enfoque accesible, con datos concretos, ejemplos locales y recomendaciones de especialistas para iniciar un cambio realista y sostenido en la vida cotidiana.

En tiempos donde la crisis climática y el impacto ambiental se vuelven cada vez más visibles, muchas personas se preguntan cómo pueden contribuir desde su hogar. Sin embargo, el exceso de información y la falta de orientación concreta suelen generar parálisis. ¿Por dónde se empieza cuando se quiere vivir de forma más sustentable sin caer en el perfeccionismo ni en el gasto excesivo?

Según datos del Ministerio de Ambiente de Argentina, cada persona genera en promedio 1,15 kilos de residuos por día, y más del 40% de esos desechos podrían reciclarse o compostarse. “La clave está en entender que no se trata de hacer todo perfecto, sino de empezar con lo que está al alcance”, explica la arquitecta y especialista en diseño ecológico Mariana Ríos. “La sustentabilidad doméstica no es una meta, es un proceso que se construye con hábitos cotidianos”.

Uno de los primeros pasos recomendados por especialistas es separar los residuos en origen. No hace falta tener cinco tachos ni un sistema industrial: con dos recipientes diferenciados (reciclables y no reciclables) ya se puede comenzar. En ciudades como Rosario y Córdoba, existen programas municipales que facilitan la recolección diferenciada y ofrecen capacitaciones gratuitas para hogares interesados.

Otro eje fundamental es el consumo responsable. Comprar menos, elegir productos duraderos y evitar envases innecesarios son prácticas que reducen el impacto ambiental sin requerir grandes inversiones. “Cada compra es una decisión política y ecológica”, sostiene la socióloga ambiental Clara Méndez. “Si elegís un jabón en pan en vez de uno líquido con envase plástico, estás tomando una acción concreta que suma”.

La eficiencia energética también juega un rol clave. Cambiar a focos LED, aprovechar la luz natural y reducir el tiempo de ducha son medidas simples que pueden disminuir el consumo hasta un 30%, según estimaciones del Ente Nacional Regulador de la Electricidad (ENRE). Además, muchas provincias ofrecen subsidios o descuentos para la compra de electrodomésticos de bajo consumo.

Para quienes tienen espacio, el compostaje doméstico es una opción cada vez más popular. En Buenos Aires, el programa “Compostate” del gobierno porteño ya cuenta con más de 15.000 hogares registrados. Pero también existen alternativas para departamentos, como las composteras verticales o comunitarias. “Transformar residuos orgánicos en abono es una forma de cerrar el ciclo y reconectar con la naturaleza”, afirma Ríos.

Finalmente, la conciencia familiar es esencial. Involucrar a quienes viven en el hogar, explicar el porqué de cada cambio y celebrar los logros compartidos fortalece el compromiso. La sustentabilidad no es solo ecológica: también es emocional y comunitaria. Empezar por lo pequeño, sostenerlo en el tiempo y compartirlo puede ser el verdadero motor del cambio.

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