Una copa de vino al día: ¿beneficio real o riesgo disfrazado?

Una copa de vino al día: ¿beneficio real o riesgo disfrazado?

Mito o realidad

Durante años se creyó que el vino tinto podía proteger el corazón si se consumía con moderación. Sin embargo, nuevos estudios advierten que incluso una copa diaria puede tener efectos negativos sobre la salud cardiovascular. ¿Qué dicen los especialistas y qué hábitos sí ayudan a cuidar el corazón sin poner en riesgo otros órganos?

Durante décadas se instaló la idea de que tomar una copa de vino tinto al día podía ser beneficioso para el corazón. El argumento se apoyaba en estudios observacionales que vinculaban el consumo moderado de alcohol con menor riesgo de enfermedades cardiovasculares. Sin embargo, investigaciones recientes advierten que esta creencia podría estar más cerca del mito que de la realidad, y que incluso pequeñas dosis de alcohol pueden tener efectos adversos sobre la salud.

Según datos de la Organización Mundial de la Salud, las enfermedades cardiovasculares causan más de 17 millones de muertes al año. En ese contexto, se han estudiado múltiples factores de prevención, entre ellos el consumo de vino tinto por su contenido de resveratrol, un antioxidante presente en la piel de la uva. Aunque algunos estudios, como el publicado en European Heart Journal, detectaron una reducción del 50% en el riesgo de infarto en personas con niveles altos de ácido tartárico (marcador del vino), los especialistas advierten que los beneficios no justifican el consumo regular de alcohol.

La Fundación Cardiológica Argentina sostiene que no se debe recomendar el vino como medida preventiva. “El supuesto efecto protector del vino tinto no tiene base científica sólida. En personas con hipertensión o antecedentes cardíacos, incluso una copa diaria puede agravar el cuadro clínico”, explicó la médica Martina Cortés Moschetti, especialista en salud pública. Además, el alcohol consumido de manera descontrolada puede elevar la presión arterial, alterar el ritmo cardíaco y aumentar el riesgo de ciertos tipos de cáncer.

En países como Francia, donde el vino forma parte de la dieta cultural, se observó una menor incidencia de enfermedades coronarias, lo que dio origen al llamado “paradoja francesa”. Sin embargo, estudios más recientes sugieren que ese fenómeno se debe a otros factores de estilo de vida, como la alimentación rica en vegetales, el bajo consumo de ultraprocesados y la actividad física regular. El vino, en ese contexto, sería un acompañamiento cultural más que un agente protector.

Aunque el vino tinto contiene compuestos que podrían tener efectos positivos en laboratorio, la evidencia actual no respalda su consumo como estrategia para cuidar el corazón. Los especialistas coinciden en que los hábitos más efectivos para prevenir enfermedades cardiovasculares son una dieta equilibrada, ejercicio regular, control del estrés y evitar el consumo de alcohol.

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