Ahora nada y todo. Ahora mucha mirada interna para poder leernos sin prisa pero sin pausa, y sobre todo, sin dejar de valorarnos más allá o acá, de un/a otro/a. Cinco claves para encontrar tu respuesta.
“Es el amor de mi vida…, no sé qué voy a hacer sin él“, “Ella es todo para mí, no entiendo qué pasó”, “Lo voy a esperar…seguro se arrepiente…” Tanta frase melodramática de fondo no significa que, obviamente, las rupturas duelan y mucho. Sin embargo depositar nada menos que la propia felicidad en otra persona (en este caso una pareja o novio), como el único sentido profundo de la vida es una trampa en la que no deberías caer.
Y claro está “enamorarse” es el mejor estado de todos. No hay dudas. Hasta los problemas son lindos en esa época dorada. Pero puede ocurrir que el amor no sea suficiente, o que el otro/a, sea un Insuficiente con mayúsculas en el amor.
En todo caso no importa las analogías o juegos de palabras, pero sí entender que una relación puede llegar a su fin. El duelo es inevitable, claro está, ¿Pero qué pasa si realmente creemos que sin ese “alguien” especial, no somos nada? ¿En qué parte del andén nos olvidamos de nosotros, y nos subimos al tren de la historia del otro?. Quizá una ruptura es lo justo que necesitamos para leer bien en dónde estamos parados, y qué valía nos estábamos entregando a nosotros mismos.
“Soy el amor de mi vida”
Aunque sea una aseveración de “autoyuda” poder creer en eso, es parte de proceso perfecto para no perdernos, más allá de un quiebre. Como bien destaca el psicólogo y docente Jorge Omar Domínguez “ante la posibilidad de una ruptura hay que entender que la valía personal de cada quien es independiente de las relaciones que esta persona, pueda tener, o perder. Las personas son valiosas por sí mismas, entonces si estás sintiendo al separarte que no servís para nada, o que no sos nadie sin tu pareja, está clara la pauta de que tenés que trabajar en tu autoestima“.
Cinco pautas del profesional para tu viaje interior
1) “Si tu autoestima no es la indicada, y sentís que valés por la mirada del otro, tenés que pedir ayuda. Para ello, si no podés sola/o, hay que animarse a pedir ‘ayudame’, no sólo con amigos, sino con un profesional que te guíe y encuentre con tu primer amor ante todo: vos mismo.Ese sería mi primer consejo para desandar el tema.
2)Tratar de hacer espacio para el duelo de la pérdida, ya que de alguna manera aunque no hayas sido vos quien decidió la separación, igualmente estás involucrada/o en la misma. Al margen de si fue una relación positiva o negativa, al ser un cambio importante se necesita tiempo para asimilar este nuevo estado de las cosas. Los procesos del duelo son de tiempo variable, y lo que más importe es poder tomarte ese tiempo para sentirte triste, enojada/a, etc, y para tratar de entender qué es lo que llevó a la ruptura.
3)En relación a los dos consejos anteriores, probablemente si sentís que no valés nada sin el otro, es probable que seas una persona que tienda a hecharse la culpa de todo. Por ello cuando se analiza qué pudo ocurrir con la relación hay que tratar de no cargarse con la culpa de todo lo malo que pudo ocurrir en la misma. Los vínculos se construyen de ambos lados, y todo lo ocurrido tiene que ver con lo que pusieron las dos personas.
4)Buscá gente que te haga bien: amigos, familiares, conocidos…personas que te puedan escuchar. Más aún si conocieron a tu ex como para tener un cierto grado de comprensión de la situación, y de cómo te ven ahora. Muchas opiniones valiosas nos aportan datos y nos hacen ver aspectos, para comprender todo lo ocurrido. Lo más importante es que puedan brindarte contención afectiva.
5) Entusiasmate con la posibilidad de tener una vida plena aún sin la otra persona. Una vez procesado el duelo tu deseo se va a empezar a mover de nuevo, y probablemente vas a simpatizar con esta idea. Hay que tratar de entusiasmarse con eso porque es tremendamente posible.
