Comienza septiembre, llega la primavera y las alergias: ¿cómo prevenirlas?

Comienza septiembre, llega la primavera y las alergias: ¿cómo prevenirlas?

Con el cambio de estación, aumentan los cuadros respiratorios vinculados a la exposición ambiental. Qué medidas tomar para reducir el impacto de los alérgenos más frecuentes y cuándo consultar con especialistas.

Con la llegada de septiembre, el paisaje se llena de flores, pero también de estornudos. En Argentina, la primavera marca el inicio de una de las épocas más críticas para quienes padecen alergias estacionales, especialmente aquellas provocadas por el polen, los ácaros y los hongos ambientales. Según datos de la Asociación Argentina de Alergia e Inmunología Clínica (AAAeIC), más del 20% de la población presenta algún tipo de reacción alérgica durante esta estación.

Los síntomas más frecuentes incluyen rinitis alérgica, congestión nasal, picazón en los ojos, lagrimeo y tos seca. En algunos casos, pueden derivar en cuadros más complejos como asma bronquial o dermatitis. “La primavera es una época de alta exposición a alérgenos, y muchas personas no consultan hasta que los síntomas se vuelven crónicos”, advierte la doctora Mariana Gutiérrez, especialista en inmunología del Hospital El Cruce.

Entre los principales desencadenantes se encuentran el polen de árboles y pastos, los ácaros del polvo que se reactivan con el cambio de temperatura, y los hongos ambientales que proliferan en zonas húmedas. En ciudades como Mendoza, Córdoba o Rosario, donde la vegetación urbana es abundante, los niveles de polen pueden alcanzar picos elevados entre septiembre y noviembre, según reportes del Servicio Meteorológico Nacional.

Para prevenir los síntomas, los especialistas recomiendan adoptar medidas cotidianas como mantener las ventanas cerradas durante las horas de mayor polinización (entre las 6 y las 10 de la mañana), utilizar filtros en el aire acondicionado, y evitar actividades al aire libre en días de viento. También se sugiere lavar la ropa y el cabello al regresar del exterior, para eliminar restos de polen que puedan quedar adheridos.

En el caso de los niños, es clave prestar atención a los síntomas respiratorios y oculares, ya que muchas veces se confunden con resfríos comunes. “La rinitis alérgica infantil suele pasar desapercibida, pero puede afectar el rendimiento escolar y el descanso nocturno”, explica la pediatra y alergista Laura Paredes, del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez. En estos casos, el diagnóstico temprano y el tratamiento con antihistamínicos adecuados pueden marcar la diferencia.

Además de los cuidados ambientales, se recomienda consultar con un especialista en alergias para identificar el tipo de alérgeno y definir un tratamiento personalizado. En algunos casos, se indica inmunoterapia o vacunas antialérgicas, que ayudan a reducir la sensibilidad del organismo. “La prevención es clave: no hay que esperar a que los síntomas empeoren para actuar”, concluye Gutiérrez.

La primavera puede disfrutarse sin molestias si se toman medidas a tiempo. Incorporar hábitos de prevención, estar atentos a los días de viento y consultar con profesionales son pasos fundamentales para transitar esta estación con bienestar. Prevenir las alergias primaverales es también una forma de cuidar la calidad de vida.

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