El presidente estadounidense terminó eliminando de sus redes la ilustración creada con inteligencia artificial. Tras las críticas, aseguró que se trataba de una confusión y que la intención era representarlo como un médico. El papa León XIV cuestionó duramente la publicación.
La polémica estalló cuando Donald Trump compartió en Truth Social una imagen generada con inteligencia artificial en la que aparecía con túnica blanca y capa roja, en una escena que lo mostraba “sanando” a un enfermo. La ilustración incluía militares, símbolos patrios y personas rezando, lo que fue interpretado como una representación de Jesucristo.
Las críticas no tardaron en llegar. Líderes religiosos y políticos calificaron la publicación como “una ofensa” y hasta como un gesto “blasfemo”. La comunidad cristiana fue la primera en reaccionar, señalando que la imagen cruzaba un límite sensible al mezclar política con símbolos religiosos.
Ante el revuelo, Trump salió a dar explicaciones. “Pensé que era yo como un doctor y tenía que ver con la Cruz Roja”, declaró en una entrevista, negando cualquier intención de compararse con Jesús. Además, apuntó contra los medios: “Solo las noticias falsas podrían inventar algo así”.
El mandatario insistió en que la ilustración buscaba transmitir otra idea: “Se supone que soy yo como un doctor haciendo que la gente se sienta mejor. Y yo sí hago que la gente se sienta mucho mejor”, agregó, intentando desactivar la controversia.
Sin embargo, el episodio se dio en medio de un enfrentamiento con el papa León XIV, quien cuestionó duramente la publicación. El pontífice había advertido sobre los riesgos de banalizar símbolos religiosos y, según trascendió, calificó la imagen como “inapropiada y ofensiva para los creyentes”.
Trump respondió con dureza. “Si yo no estuviera en la Casa Blanca, León no estaría en el Vaticano”, lanzó, en un mensaje que encendió aún más la tensión. También acusó al papa de ser “débil contra el crimen y terrible para la política exterior”.
El cruce se amplificó porque el pontífice venía de pronunciarse sobre la guerra en Irán, postura que Trump consideró demasiado blanda. “El papa debería concentrarse en ser un gran papa, no un político”, dijo el presidente, en una frase que generó rechazo incluso entre sectores conservadores.