Impresionantes imágenes del cohete del multimillonario Jeff Bezos cuando explotó en Cabo Cañaveral

Impresionantes imágenes del cohete del multimillonario Jeff Bezos cuando explotó en Cabo Cañaveral

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La prueba de encendido de los motores BE-4 terminó en una falla devastadora que destruyó el booster y sacudió viviendas cercanas. El accidente compromete el despliegue de los satélites Amazon Kuiper y pone bajo presión a la empresa aeroespacial Blue Origin.

El New Glenn, el ambicioso cohete de Blue Origin, protagonizó una explosión de gran magnitud durante una prueba en el Launch Complex 36 (LC-36) de la Cape Canaveral Space Force Station, en Florida. El ensayo consistía en el encendido estático de los siete motores BE-4, diseñados para impulsar el booster de primera etapa, mientras el vehículo permanecía anclado en la plataforma.

La falla se produjo apenas segundos después de iniciar la prueba y generó una bola de fuego visible desde kilómetros de distancia, que destruyó por completo el booster y dañó infraestructura crítica, incluida una torre de rayos. Vecinos de la zona reportaron vibraciones en sus hogares, aunque las autoridades confirmaron que no hubo heridos ni carga útil a bordo.

El objetivo del ensayo era preparar el cohete para su cuarto vuelo (NG-4), previsto para principios de junio, que debía poner en órbita 48 satélites del Amazon Project Kuiper (LEO). Este programa busca competir directamente con Starlink, la constelación de internet satelital de Elon Musk. La explosión compromete ese calendario y representa un duro golpe para la estrategia de Jeff Bezos.

El propio Bezos se expresó tras el incidente: “Es un día muy duro, pero reconstruiremos lo que sea necesario y volveremos a volar. Vale la pena”. Desde Blue Origin confirmaron que “todo el personal está a salvo” y que se abrió una investigación junto a la FAA y la NASA para determinar las causas.

El desarrollo del New Glenn ha demandado una inversión de al menos 2.500 millones de dólares, y cada lanzamiento tiene un costo estimado de entre 68 y 110 millones, dependiendo de la configuración y reutilización. En este caso, la pérdida fue total. “Los vuelos espaciales no perdonan errores”, advirtió un portavoz de la NASA, subrayando la complejidad de este tipo de operaciones.

La explosión se suma a antecedentes recientes: en abril, el vuelo NG-3 no logró colocar un satélite en la órbita correcta, lo que ya había generado dudas sobre la fiabilidad del sistema. Estos tropiezos aumentan la presión sobre Blue Origin, que tiene contratos clave con la NASA en el programa Artemis y en proyectos de infraestructura lunar. “Una verdadera lástima. Los cohetes son difíciles”, comentó Elon Musk en redes sociales, en un gesto de solidaridad hacia su competidor.

El futuro inmediato de Blue Origin dependerá de la rapidez con que logre identificar las causas de la falla y recuperar la confianza de sus clientes. Mientras tanto, la ventaja de SpaceX en el mercado de lanzamientos se refuerza, y el despliegue de Amazon Kuiper queda en suspenso. Los videos del estallido, captados desde distintos ángulos, muestran la magnitud del desastre y anticipan el desafío que enfrenta la empresa de Bezos para volver a la senda de la fiabilidad.

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