Miles de hinchas recibieron a los campeones de la Copa Argentina en el aeropuerto El Plumerillo. La caravana, con jugadores y cuerpo técnico a bordo de una batea, se dirigió al estadio Bautista Gargantini en medio de una verdadera locura azul.
La emoción no tuvo límites en Mendoza. En la tarde de este jueves, Independiente Rivadavia regresó a la provincia tras consagrarse campeón de la Copa Argentina, y una multitud de hinchas copó los alrededores del aeropuerto internacional El Plumerillo para darle la bienvenida al primer equipo de la región de Cuyo que logra un título nacional.
Desde temprano, los alrededores del aeropuerto se transformaron en una fiesta. Banderas, camisetas, bocinazos y cánticos acompañaron la espera por los jugadores que, apenas bajaron del avión, se subieron a una batea —como aquella recordada en el ascenso a Primera División— para iniciar una caravana que los llevaría al estadio Bautista Gargantini, epicentro de los festejos.
“Se empieza a ver el micro, se empieza a ver… la gente se enloquece”, relató el cronista de Noticiero 9, Eduardo Cangialosi, en medio del fervor popular, mientras los hinchas desbordaban las calles del acceso norte. Muchos de ellos no habían podido viajar, pero encontraron en esta bienvenida la forma de celebrar un logro histórico para el club.
La batea avanzaba lentamente entre una marea azul. Los jugadores saludaban, levantaban los brazos y mostraban orgullosos el trofeo. Entre los más aclamados, se destacaron Alex Arce, Tonetto, Abecasis y “Pipe” Ramis, quienes fueron parte fundamental de la hazaña.
“¡Mirá la copa, mirá la copa!”, gritaban los hinchas mientras los fuegos artificiales iluminaban el cielo mendocino. El operativo policial intentaba contener la euforia, pero el entusiasmo era incontenible: familias enteras, niños sobre los hombros de sus padres, y jóvenes trepados a los autos querían ver de cerca a los campeones.
“Esto es una fiesta, esto es historia”, resumió el periodista Eduardo Cangialosi en plena transmisión, mientras acompañaba la caravana con las cámaras de Canal 9 Televida, en un operativo en vivo que siguió cada movimiento de los protagonistas.
La imagen de los jugadores sorteando cables bajos desde la batea, saludando a la gente y sosteniendo el trofeo de campeón, quedará grabada para siempre en la memoria de los hinchas. La caravana continuó hacia el Gargantini, donde las puertas se abrieron para una celebración que prometía extenderse hasta la noche.
Independiente Rivadavia no solo conquistó un título: inscribió su nombre en la historia grande del fútbol argentino y encendió una pasión que cruzó fronteras. Mendoza, una vez más, vivió una jornada inolvidable teñida de azul.