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Un año sin celulares: cómo salió el proyecto que implementó un colegio mendocino

Un año sin celulares: cómo salió el proyecto que implementó un colegio mendocino

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El colegio San Luis Gonzaga cumple un año desde que implementó la prohibición del uso de teléfonos en clase. Directivos, docentes y familias coinciden en que la medida mejoró la concentración, el clima escolar y hasta tuvo impacto en los hogares.

El colegio San Luis Gonzaga de Mendoza decidió hace un año implementar una medida que generó debate en muchas comunidades educativas: prohibir el uso de celulares dentro de las aulas. Hoy, tanto los directivos como los padres aseguran que el balance es ampliamente positivo.

La disposición no fue improvisada. Según explicaron desde la institución, fue el resultado de tres años de estudios y análisis sobre el impacto del uso del celular en el aprendizaje. “La implementación ha sido bien estudiada, consultada, consensuada y adoptada con firmeza. Como todo proceso, tuvo sus vaivenes y desafíos, pero el balance es muy positivo. Nos permite confirmar lo que las investigaciones en distintos lugares del mundo vienen mostrando”, explicaron desde el colegio.

Los responsables del proyecto remarcan que la decisión no busca eliminar la tecnología de la escuela, sino regular su uso con sentido educativo. “Esta regulación no impide el uso de pantallas o plataformas, sino que las ordena y, en ese marco, las potencia. Los mismos estudiantes lo reconocen: estar en el aula sin la pantalla les permite concentrarse más, comprender mejor y participar activamente en su proceso de aprendizaje”, señalaron.

Desde las familias, la evaluación también es favorable. Aunque al principio hubo resistencia por parte de algunos estudiantes, la mayoría terminó aceptando la norma y notando sus beneficios. “Me parece una muy buena iniciativa. Los chicos se distraen mucho con el teléfono. En casa también nos ayudó a regular su uso”, comentó una madre.

Otro padre agregó: “Lo veo muy bien porque nos permite trasladar la experiencia al hogar. Los chicos ven que si sus amigos pueden estar sin teléfono, ellos también. Esto ayuda a limitar el uso fuera de la escuela”.

Si bien las primeras reacciones incluyeron quejas y protestas, el tiempo demostró que la medida fortaleció los vínculos entre los alumnos. “Estoy de acuerdo. Me parece positivo porque los chicos necesitan volver a mirarse a los ojos y conectarse entre ellos”, resumió una madre.

A un año de su puesta en marcha, el San Luis Gonzaga consolida una política educativa que apuesta por el equilibrio entre tecnología y aprendizaje, y que podría servir de modelo para otras instituciones que buscan mejorar la convivencia y la atención dentro del aula.

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