El fallecimiento de Ayelén Moyano, ocurrido luego de una cirugía de ligadura de trompas, derivó en una causa judicial bajo secreto de sumario. La familia denuncia un error con la anestesia y reclama justicia, mientras cuatro empleados fueron apartados preventivamente de sus funciones en el hospital.
Ayelén Moyano, de 22 años y madre de dos hijos, ingresó el martes 16 de junio al Hospital Scaravelli de Tunuyán para someterse a una ligadura de trompas, procedimiento considerado de baja complejidad. Según su pareja, Diego Gambarte, los estudios prequirúrgicos habían dado resultados normales y no presentaba complicaciones previas. Tras la intervención, la joven no despertaba de la anestesia y su madre, presente en el hospital, advirtió que “se estaba poniendo azul”. Minutos después sufrió un paro cardiorrespiratorio, fue reanimada y trasladada nuevamente a quirófano. El episodio le provocó daño cerebral irreversible y falleció al día siguiente.
La investigación judicial se encuentra bajo secreto de sumario y busca determinar si hubo mala praxis durante la cirugía o en la administración de la anestesia. La familia presentó una denuncia formal contra la cirujana y la anestesista que participaron en el procedimiento. El esposo de la víctima sostuvo que la dosis de anestesia aplicada habría sido excesiva y que incluso pudo haberse confundido con la preparada para otra paciente de mayor contextura física. Esta hipótesis es una de las líneas de investigación que analiza la Justicia.
En paralelo, el hospital dispuso la separación preventiva de cuatro trabajadores de la salud, medida confirmada por el Ministerio de Salud de Mendoza, que aseguró que colaborará con la investigación y entregará toda la documentación requerida. El Scaravelli inició además una investigación interna y comunicó que, si se confirma responsabilidad, la separación será definitiva.
El padre de la joven, Darío Moyano, expresó: “Mi hija entró sana al hospital y me la devolvieron en un cajón”. La madre, María Arroyo, exigió que se revele qué ocurrió durante la intervención y la atención posterior. El esposo, Diego Gambarte, denunció falta de respuestas institucionales y señaló que el director del hospital estaba fuera del país y el jefe del Área de Salud de licencia en el momento del hecho.
Familiares, amigos y vecinos realizaron una marcha en Tunuyán para exigir justicia y transparencia en la investigación. La muerte de Ayelén reavivó el debate sobre los protocolos de seguridad en cirugías de baja complejidad en hospitales públicos y la necesidad de controles más estrictos en la administración de anestesia.