El incendio que arrasó el camping Shangri-La, ubicado en la zona de El Carrizal, dejó un panorama desolador. En apenas 40 minutos, una hilera completa de 20 cabañas fue consumida por las llamas, sin que los dueños ni los bomberos pudieran hacer mucho para evitarlo.
El siniestro comenzó alrededor de las 20 del jueves y, según relataron los testigos, el fuego se propagó con rapidez debido a la estructura del lugar: cabañas de madera dispuestas bajo tinglados con techos de chapa. “Era una hilera de 20 parcelas con 20 cabañas y las 20 se prendieron fuego. No quedó nada”, lamentó uno de los propietarios, que observaba impotente los restos calcinados.
Bomberos voluntarios de El Carrizal llegaron primero al lugar y, unos 30 minutos después, se sumaron dotaciones de Luján de Cuyo. A pesar de los esfuerzos, solo pudieron evitar que el fuego avanzara hacia otras hileras del complejo. No hubo víctimas, ya que las cabañas estaban vacías al momento del incendio.
Los vecinos del puesto cercano contaron que intentaron ayudar al escuchar las explosiones de las garrafas. “Prendimos las bombas del camping, usamos mangueras y matafuegos, pero fue imposible. Una vez que explotaron las garrafas, el fuego se descontroló”, relató uno de ellos.
La escena posterior fue devastadora. Las chapas quedaron completamente retorcidas por el calor y los caños metálicos doblados. Los dueños, convocados desde temprano por Bomberos para realizar las pericias, pudieron ingresar recién a media mañana. “Perdimos todo, todo lo que construimos en más de 30 años”, dijo una mujer entre lágrimas.
El club permanecerá cerrado al menos dos semanas mientras se remueven los restos y se aguardan los resultados de las pericias que determinarán el origen del fuego. Además, por prevención, las autoridades recomendaron no ingresar al predio ante la alerta de viento que podría provocar derrumbes.
Algunos de los damnificados recordaron que no es la primera vez que ocurre un incendio de esta magnitud en el lugar: hace unos ocho años, un siniestro similar afectó otra zona del camping.
A pesar del dolor y las pérdidas materiales, los propietarios destacaron que lo más importante fue que no hubo que lamentar víctimas. “Gracias a Dios no había nadie. Ahora nos toca volver a empezar, con el apoyo de todos”, concluyeron.