Eduardo Orellana, director del Servicio Penitenciario, confirmó que el agente será asistido por profesionales de salud mental tras el dramático episodio. Además, aseguró que los internos involucrados podrían ser incorporados al régimen de muy alto perfil, que contempla estrictas medidas de seguridad.
El director del Servicio Penitenciario, Eduardo Orellana, brindó detalles sobre el estado del penitenciario que fue tomado como rehén durante la madrugada en el complejo penitenciario de Boulogne Sur Mer, en Mendoza. El funcionario describió las consecuencias emocionales del episodio, confirmó que el agente recibirá asistencia especializada y adelantó que los internos involucrados serán evaluados para determinar su posible incorporación al régimen de muy alto perfil.
“Emocionalmente es catastrófico”, expresó Orellana al referirse a la situación que atravesó el trabajador penitenciario, quien, además de haber sufrido la toma de rehén, recibió la noticia del fallecimiento de su madre.
Según explicó el funcionario, el agente será trasladado a la Clínica Francesa y posteriormente recibirá acompañamiento del equipo de salud mental del Servicio Penitenciario. El objetivo es brindarle asistencia ante las consecuencias psicológicas que puede dejar una situación de estas características.
Orellana señaló que, una vez que el penitenciario estuvo bajo resguardo, le realizaron preguntas básicas, aunque remarcó que es necesario darle tiempo para estabilizarse antes de avanzar con otras cuestiones.
Además, indicó que se está realizando una evaluación física para determinar si presenta hematomas u otras lesiones, especialmente por las ataduras a las que habría sido sometido durante el cautiverio.
Denuncian amenazas y pedidos de dinero a la familia
Durante la entrevista, Orellana también se refirió a las circunstancias que rodearon el episodio y a la información que recibió la familia del penitenciario mientras permanecía cautivo.
El funcionario sostuvo que los internos habrían utilizado el celular del agente para comunicarse con sus familiares. Según indicó, a través de ese dispositivo habrían difundido un video que permitió a la familia conocer lo que estaba sucediendo y tomar la decisión de viajar desde La Paz hasta Mendoza.
Además, afirmó que los captores habrían exigido dinero a los familiares y golpeado a otros internos.
Consultado sobre cómo comenzó la toma de rehén y de qué manera lograron reducir al penitenciario, Orellana evitó profundizar en las circunstancias específicas del hecho. Señaló que, por el momento, la prioridad de las autoridades es atender la salud del trabajador y avanzar con las evaluaciones correspondientes.
Los internos podrían ingresar al régimen de muy alto perfil
Orellana fue contundente al referirse a las medidas que podrían aplicarse a los internos involucrados en el episodio y descartó que vayan a recibir beneficios como consecuencia de sus exigencias.
“En eso no vamos a dar un paso atrás”, afirmó el director del Servicio Penitenciario, quien remarcó que las personas privadas de libertad deben cumplir las condiciones establecidas por el sistema penitenciario.
En ese sentido, explicó que los internos serán evaluados para determinar si corresponde su incorporación al programa de muy alto perfil, que contempla el mayor nivel de seguridad dentro del Servicio Penitenciario.
Según detalló, ese régimen incluye restricciones como la prohibición de visitas de contacto y el ingreso de determinados elementos, además de limitar las visitas a familiares directos.
El funcionario indicó que la evaluación inicial se extenderá durante 180 días, aunque el plazo podría ampliarse a 360 días si las circunstancias lo requieren.
Por último, Orellana evitó adelantar conclusiones sobre los motivos que llevaron a los internos a tomar al penitenciario como rehén y reiteró que, en esta etapa, las autoridades están concentradas en la recuperación física y emocional del agente.