Contratistas y viñateros de Mendoza volvieron a las calles para reclamar una recomposición salarial urgente: piden $60.000 por hectárea y denuncian que los sueldos actuales, de unos $273.000, no alcanzan para cubrir los gastos básicos en un contexto de inflación creciente.
Los contratistas de viña de Mendoza profundizaron sus reclamos salariales con una jornada de marchas y manifestaciones que incluyó bloqueos y concentraciones en el Nudo Vial, la Subsecretaría de Trabajo, la Legislatura y la Casa de Gobierno.
Exigen una recomposición urgente en el marco de la paritaria, donde aseguran que las propuestas oficiales han sido “insuficientes” y no alcanzan para cubrir las necesidades básicas de las familias.
“La estamos pasando mal”: qué reclaman los contratistas
Los trabajadores señalaron que la situación económica es crítica. Actualmente, la hectárea se paga $32.000, mientras que reclaman un piso de $60.000 por hectárea, lo que implicaría un incremento cercano al 100%. La oferta más reciente, según denunciaron, fue de $57.000, cifra que incluye un bono de fin de año.
Sin embargo, al aplicar el aumento real, los contratistas explican que el incremento equivale a apenas $600 por hectárea, es decir, unos $6.000 por mes para quienes trabajan 10 hectáreas.
“Para nosotros es muy insuficiente. Encima la mitad del aumento se lo tenemos que dar al sindicato por una cuota extraordinaria”, expresó uno de los manifestantes.
La diferencia se vuelve aún más crítica para quienes trabajan superficies más pequeñas: “Si imaginan que un contratista cobra por 5 hectáreas, ¿cuánto sería el aumento?”, cuestionaron.
Paritaria reabierta y creciente malestar
Ante el escenario de tensiones, el Gobierno provincial decidió reabrir la paritaria del sector. Mientras tanto, el gremio de contratistas y las cámaras vitivinícolas sostienen su pedido de un salario mínimo de $60.000 por hectárea y remarcan que el sueldo promedio actual ronda los $273.000, monto que no permite llegar a fin de mes.
El malestar se profundizó luego de que Foeva, la Federación de Obreros y Empleados Vitivinícolas y Afines, cerrara acuerdos salariales para viña y bodega hasta febrero de 2026, dejando a los contratistas sin una actualización definida.
Inflación, costos y trabajo que no se paga
Los manifestantes advirtieron que el desfasaje entre ingresos y costos es cada vez mayor: “La inflación fue del 2,4%. Subió la carne, el combustible, los impuestos. No llegamos a cubrir las necesidades básicas”, señalaron.
Además, denunciaron que los valores pagados por tareas agrícolas complementarias están lejos de ser suficientes:
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Caja de ajo (corte): debería pagarse $2.500
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Deschalada: se abona entre $1.300 y $1.800, aunque piden $3.000 por cada 10 kilos
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Caja de 13 kilos de ajo: varía entre $1.400 y $1.800, según la zona
Estas cifras, aseguran, no alcanzan para sostener a una familia en un contexto donde los costos suben mes a mes.
Un conflicto que promete continuar
La combinación de ingresos deteriorados, precios en alza y negociaciones estancadas mantiene a los contratistas en estado de movilización. Si no hay avances concretos en la mesa paritaria, anticipan que las protestas se repetirán en los próximos días con medidas “más contundentes” para visibilizar la emergencia del sector vitivinícola.