La comuna mendocina puso en marcha un plan excepcional que busca aliviar el colapso de los predios municipales y ofrecer una salida concreta a los vecinos que desean recuperar sus vehículos retenidos por infracciones de tránsito.
La Municipalidad de Guaymallén aprobó una ordenanza que habilita a los propietarios de autos y motos secuestrados a retirarlos pagando únicamente la multa de tránsito, sin necesidad de abonar los costos de acarreo ni estadía. La iniciativa, vigente hasta el 31 de enero de 2026, apunta a descomprimir la Playa de Secuestro Municipal, donde se acumulan cientos de rodados retenidos.
El texto oficial reconoce que los valores fijados en UTM (Unidad Tributaria Municipal) han convertido los cargos adicionales en montos “incobrables”, lo que deriva en vehículos abandonados y gastos permanentes para el municipio en seguridad, infraestructura y espacio físico. Frente a este escenario, la comuna decidió condonar esos conceptos y facilitar la recuperación de los rodados.
El abogado y docente de derecho administrativo Carlos Matilla señaló que “los municipios enfrentan un dilema: mantener rodados abandonados implica costos crecientes y cero ingresos. Este tipo de programas permite recuperar espacio y reducir gastos, aunque debe aplicarse con criterios claros para evitar abusos”.
El programa no es universal y establece restricciones específicas para garantizar que el beneficio no alcance a infractores reincidentes o con causas judiciales. Según la ordenanza, quedan excluidos:
- Vehículos con procesos judiciales en trámite vinculados al rodado.
- Conductores reincidentes en infracciones graves o gravísimas en los últimos 24 meses.
- Infractores que hayan registrado alcoholemia positiva.
Además, el pago de la multa debe realizarse en un solo acto y acreditarse antes de la liberación del vehículo, lo que asegura un trámite rápido y transparente.
Desde el ámbito académico, la especialista en políticas urbanas Mariana Sosa opinó que “estas medidas son necesarias para evitar el colapso de los predios municipales, pero también deben acompañarse de campañas de educación vial. Si no se refuerza la prevención, el problema puede repetirse en pocos meses”.
La comuna ya había recurrido en ocasiones anteriores a la compactación de vehículos abandonados, una salida que libera espacio pero resigna cualquier posibilidad de recuperar dinero. Con esta nueva estrategia, Guaymallén busca un equilibrio: aliviar la carga logística y financiera, ofrecer una solución a los vecinos y, al mismo tiempo, reforzar el control sobre quienes incumplen reiteradamente las normas de tránsito.