La caída de granizo y las fuertes tormentas se registraron en distintas zonas de Mendoza, incluyendo el Valle de Uco, Las Heras, Godoy Cruz, Guaymallén y la Ciudad de Mendoza. El Servicio Meteorológico Nacional mantiene la alerta naranja por inestabilidad y advierten que el fenómeno continuará hasta el viernes.
El granizo volvió a ser protagonista en la tarde de este jueves en gran parte del territorio mendocino. Las tormentas eléctricas y precipitaciones intensas se sintieron con fuerza en el Valle de Uco, donde se registró caída de granizo de gran tamaño, afectando principalmente áreas productivas y cultivadas de Tupungato, debido a eso la DGE suspendió las clases en el departamento. Sin embargo, el fenómeno también se extendió al Gran Mendoza, con reportes de granizo de menor tamaño en Las Heras, Godoy Cruz, Guaymallén y la Ciudad de Mendoza. En estos sectores, el fenómeno se presentó por ráfagas intermitentes, alternando minutos de calma con nuevas descargas de piedra y lluvia.
El meteorólogo Fernando Jara explicó que la situación se debe al ingreso de un frente frío que comenzó a avanzar sobre la provincia este miércoles y que mantendrá la inestabilidad al menos hasta el sábado.
“Estamos atravesando núcleos de tormenta muy activos en el Valle de Uco y el sur provincial, con alerta naranja por fenómenos meteorológicos peligrosos, incluyendo lluvias intensas, chaparrones y granizo”, detalló Jara.
Según el especialista, el frente frío se desplazará hacia el Este durante las próximas horas, dejando precipitaciones y cielos cubiertos en gran parte de la provincia. Para la madrugada del viernes, se espera una leve mejoría, aunque la nubosidad continuará durante buena parte del día.
La temperatura actual ronda los 20 grados, con una máxima estimada de 22 a 23 grados. Para este viernes, se prevé una mínima cercana a los 11 grados y una máxima en descenso, mientras que el sábado volvería el buen tiempo, con cielos parcialmente despejados y una máxima de 25 grados.
El domingo, en tanto, las condiciones volverán a inestabilizarse hacia la noche, con posibilidad de nuevas lluvias aisladas.