“Fue una mezcla de felicidad y nostalgia”: Después de 22 años como chofer, Rubén hizo su última vuelta y emocionó a todos

“Fue una mezcla de felicidad y nostalgia”: Después de 22 años como chofer, Rubén hizo su última vuelta y emocionó a todos

Mendoza

Rubén Romero cerró su etapa laboral con una última vuelta cargada de emoción, recuerdos y el reconocimiento de pasajeros, compañeros y su familia tras más de dos décadas al volante.

Hay momentos que marcan un antes y un después. Para Rubén Romero, ese día llegó después de 22 años manejando un colectivo, cuando le tocó hacer “la última vuelta”.

Arranqué sabiendo que era el final. Después de tanto camino, me estaba jubilando”, cuenta sobre ese recorrido que quedó registrado en un video grabado por su ahijado.

Antes de ser chofer, Rubén trabajó más de una década repartiendo soda. “Fueron 11 años, con turnos rotativos, noches sin dormir, siempre en la calle”, recuerda. Después llegó el colectivo, y con él, una vida entera arriba del volante.

Ese último viaje fue especial. “Fue una mezcla de emociones: felicidad y nostalgia. Viví cosas muy lindas en este trabajo”, resume.

Para él, lo más importante no fue solo manejar, sino el vínculo con la gente. “Tenés que salir con energía positiva. La gente lo ve y te lo devuelve con un saludo, con una sonrisa”, explica.

Esa forma de trabajar dejó huella. Su hijo, Matías, lo cuenta con orgullo: “Me mandaban mensajes diciéndome ‘acabo de viajar con tu viejo, no puede ser tan buena persona’. Eso es lo que más me llena”. Incluso, padre e hijo compartieron juntos ese último recorrido. “Estar arriba del micro con él fue algo inexplicable, una emoción muy grande”, agrega.

Rubén también destaca el compañerismo en el rubro. “Los compañeros son muy humanos, estamos en todas. Ese cariño es muy importante para mí”, asegura.

Durante años, fue testigo de miles de historias arriba del colectivo. “Ves crecer a la gente, conocés sus vidas. Eso es lo lindo de este trabajo”, dice.

Pero si hay algo que remarca una y otra vez es la vocación: “Tenés que tener pasión por lo que hacés. A mí me encanta manejar”.

Detrás de su historia, hay un sostén clave. “Mi mujer es el ángel de mi vida. Mi familia fue la que me permitió llegar hasta acá”, afirma. Y agrega: “Si no hay alguien atrás tuyo, no podés conseguir nada”.

Aunque ya se jubiló, no piensa quedarse quieto. “Quiero seguir activo. Me gusta hacer deporte, ir al gimnasio y si puedo, manejar de nuevo”, confiesa.

Desde la empresa de transporte El Cacique compartieron un video de despedida a Ruben agradeciéndole por los años y kilometros compartidos: “Rubén completó su última vuelta como conductor de El Cacique y se jubila después de tantos años al frente de la unidad. ¡Gracias por cada kilómetro, el compromiso y la dedicación!, expresaron.

 

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