Durante la audiencia por el Caso Próvolo II, la Fiscalía y la querella solicitaron 22 años de prisión para la exmonja japonesa, además de 10 años de inhabilitación y su detención inmediata.
Este miércoles se llevó a cabo el juicio por el Caso Próvolo II. Durante una audiencia realizada ante el Tribunal Penal Colegiado N°2, el Ministerio Público Fiscal y los abogados de la querella solicitaron 22 años de prisión, 10 años de inhabilitación y la detención inmediata de Kumiko Kosaka, la exmonja de origen japonés.
La defensa, a cargo de los abogados Carlos Varela Álvarez y Enoc Ortíz, rechazó el pedido y sostuvo nuevamente la inocencia de la acusada.
La audiencia comenzó a las 17 horas y se desarrolló a puertas cerradas, como medida de resguardo para las víctimas, debido a que se trata de delitos de instancia privada. Kosaka, que permanece en libertad y actualmente reside en Buenos Aires, llegó al Polo Judicial cerca de dos horas antes del inicio, acompañada por su representante legal.
Las exposiciones de las partes se extendieron durante unas cuatro horas. Al finalizar, el juez Gabriel Bragagnolo dispuso un cuarto intermedio antes de dar a conocer la decisión sobre el cómputo de la pena.
La discusión sobre la pena se abrió después de que la Suprema Corte de Justicia de Mendoza revocara el 21 de agosto la absolución que había beneficiado a Kosaka en octubre de 2023.
El fallo del máximo tribunal provincial fue dividido, con dos votos a favor y uno en contra, y declaró a la exreligiosa culpable como partícipe en dos hechos vinculados a abusos cometidos por el sacerdote Horacio Corbacho, quien fue condenado en 2019 a 45 años de prisión.
Además, la Corte la encontró responsable como autora de tres hechos de abuso sexual simple por tocamientos, cometidos contra exalumnos y exalumnas sordos que asistían al Instituto Próvolo de Luján de Cuyo.
En cambio, Kosaka fue absuelta por otro hecho de abuso sexual simple y por el delito de encubrimiento. La Corte también confirmó la absolución de las otras ocho mujeres que habían sido imputadas en la causa.
Ahora, con esa resolución como antecedente, el Tribunal Penal Colegiado N°2 debe establecer cuál será la pena que deberá cumplir Kosaka.
El tribunal está integrado por los jueces Gabriel Bragagnolo, Federico Martínez y Juan Manuel Pina González, con Carlos Torres como magistrado suplente.
Durante la jornada estuvieron presentes familiares de algunas de las víctimas. Ariel Lizarraga, padre de una de las denunciantes, contó que volver a escuchar los detalles de los abusos fue especialmente doloroso después de tantos años de búsqueda de justicia.
“Hubo momentos muy difíciles porque tenés que volver a recordar todo lo que le pasó a tu hija y revivirlo página por página“, expresó.
Lizarraga señaló que su hija decidió no asistir a la audiencia y explicó que él acudió en su lugar para acompañarla y continuar con el reclamo de justicia.
También cuestionó el planteo de la defensa, que volvió a sostener la inocencia de Kosaka. “Seguimos adelante, sacamos fuerza donde no hay“, afirmó.
Beatriz, madre de la víctima, también habló sobre el impacto de volver a encontrarse con la exreligiosa durante esta etapa del proceso.
“Es la recta final, creería yo, para toda la familia“, sostuvo. Para la mujer, el hecho de volver a verla significó revivir parte de lo ocurrido durante los años en los que sus hijos y otros estudiantes del Instituto Próvolo denunciaron abusos.
La madre remarcó que, más allá de la cantidad de años que finalmente determine el tribunal, espera que Kosaka reciba una condena y quede detenida.