La provincia pondrá en marcha un nuevo sistema de atención obstétrica que modificará quién asistirá los nacimientos. La medida busca reducir el elevado número de cesáreas y ya genera debate entre médicos y futuras madres.
A partir del 1 de julio, Mendoza implementará una transformación histórica en la atención de los partos. El Gobierno provincial dispuso que los nacimientos sean asistidos por los equipos de guardia obstétrica de cada clínica u hospital, independientemente del médico que haya acompañado a la mujer durante el embarazo. La decisión forma parte de una estrategia sanitaria orientada a disminuir las cesáreas consideradas innecesarias y promover el parto natural como primera opción cuando no existan riesgos médicos.
La medida, impulsada por el Ministerio de Salud en conjunto con organismos especializados en salud materna, impactará principalmente en el sector privado, donde actualmente se registran los porcentajes más altos de nacimientos por cesárea.
Cómo funcionará el nuevo sistema de partos en Mendoza
Con la entrada en vigencia del nuevo esquema, las embarazadas ya no dependerán de la disponibilidad de su obstetra de cabecera al momento del nacimiento.
Desde julio, los partos serán atendidos por los profesionales que integren la guardia obstétrica activa de cada establecimiento de salud. Esto significa que el médico que realizó los controles prenatales solo podrá intervenir en el nacimiento si se encuentra cumpliendo funciones dentro del equipo de guardia en ese momento.
La intención oficial es garantizar cobertura permanente las 24 horas y evitar que las decisiones médicas estén condicionadas por cuestiones de agenda o disponibilidad profesional.
Uno de los principales motivos detrás del cambio es la preocupación por el elevado porcentaje de cesáreas que se realizan en la provincia. Mientras la Organización Mundial de la Salud recomienda que este procedimiento represente entre el 10% y el 15% de los nacimientos, las estadísticas locales muestran cifras considerablemente superiores.
En Mendoza, las cesáreas representan cerca del 42% de los partos en hospitales públicos, pero en clínicas privadas el porcentaje asciende hasta el 78%, lo que implica que casi ocho de cada diez bebés nacen mediante una intervención quirúrgica.
Las autoridades sanitarias sostienen que muchas de estas cirugías podrían evitarse y que es necesario recuperar el protagonismo del parto fisiológico cuando las condiciones médicas lo permitan.
El nuevo modelo establece un valor único para la atención del nacimiento y contempla incentivos destinados a favorecer el parto vaginal frente a la cesárea sin indicación médica.
Desde el Ministerio de Salud explicaron que el objetivo es alinear los incentivos del sistema con las recomendaciones internacionales y promover prácticas basadas en criterios estrictamente sanitarios.
La medida divide opiniones entre médicos y pacientes
El anuncio generó reacciones encontradas dentro del ámbito de la salud. Algunos profesionales cuestionan que el nuevo sistema pueda afectar el vínculo de confianza que se construye durante los nueve meses de embarazo entre la paciente y su obstetra. También advierten que muchas mujeres prefieren ser acompañadas por el médico que siguió todo su proceso gestacional.
Por otro lado, sectores de la obstetricia respaldan la iniciativa y consideran que resulta necesaria para revertir el crecimiento sostenido de las cesáreas y fortalecer el trabajo de los equipos de guardia.