Bajó el precio del costillar en Mendoza: cuánto cuesta hacer un asado por el Día del Trabajador

Bajó el precio del costillar en Mendoza: cuánto cuesta hacer un asado por el Día del Trabajador

Economía

En la previa del Día del Trabajador, el precio del costillar muestra una leve baja y reaviva el interés por el asado, aunque con un consumo más medido y adaptado al bolsillo de los mendocinos.

En la previa del Día del Trabajador en Mendoza, se registró una baja en el precio del costillar, uno de los cortes más elegidos para el asado. Actualmente, el kilo se consigue entre $13.000 y $14.500, lo que genera expectativas en medio de un contexto de caída del consumo y obliga a los mendocinos a buscar opciones más económicas para celebrar sin gastar de más.

En la antesala del Día del Trabajador, el clásico asado vuelve a posicionarse como una de las opciones más elegidas para reunirse en familia o con amigos. Sin embargo, en un contexto de bolsillo ajustado, los consumidores en Mendoza buscan estrategias para sostener la tradición sin desbordar el presupuesto.

En este escenario, se registró una baja en el precio del costillar, uno de los cortes más buscados, que actualmente se consigue entre $13.000 y $14.500 por kilo, dependiendo del comercio y la calidad.

Cuánto cuesta el asado: precios y alternativas más económicas

Si bien la carne vacuna sigue siendo protagonista, cada vez más mendocinos optan por variantes más accesibles. Entre ellas, crecen las ventas de cerdo y pollo, que permiten reducir costos sin resignar cantidad.

El costillar de cerdo, por ejemplo, se posiciona como una alternativa conveniente: el kilo ronda entre $7.000 y $7.500, y un corte completo, de unos 10 kilos, puede rendir para reuniones de hasta 20 personas.

Otro corte que gana terreno es el “filé parrillero”, que se comercializa cerca de los $17.900, ofreciendo una opción intermedia entre precio y calidad.

Cambios en el consumo: menos cantidad y más planificación

Comerciantes del rubro coinciden en que, si bien hubo una leve reactivación en las ventas, el consumo sigue siendo medido. Muchos clientes eligen comprar cortes más grandes para ahorrar, mientras que otros directamente reducen el consumo de carne vacuna.

Además, se observa una mayor presencia de pagos con tarjeta, lo que refleja la falta de efectivo y la necesidad de financiar las compras.

“Hoy la gente busca rendir más la plata. Algunos compran lo justo y otros directamente eligen opciones más económicas como pollo o comidas de olla”, explicaron desde carnicerías locales.

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