Los delincuentes tenían información precisa de la víctima como el modelo de celular actual y que había encendido un aparato viejo horas antes.
Una mendocina fue víctima de una estafa virtual tras recibir una llamada de un supuesto asistente de una empresa de telefonía celular. La mujer había cambiado de compañía recientemente y tenía problemas con su línea, lo que la llevó a confiar en el llamado ya que había pedido ayuda previamente. La situación se tornó aún más convincente cuando el estafador demostró conocer su nombre y el modelo exacto de su celular, ganándose su confianza.
Además, como su teléfono celular funcionaba tan mal, unos días antes a esta llamada, ella decidió encender un aparato viejo que tenía para usarlo de reloj y así poder ver la hora y poner el despertador. El delincuente sabía esto, y le preguntó sobre esa otra línea.
Durante la comunicación, el delincuente le indicó que su línea debía ser suspendida temporalmente por motivos de seguridad. Con el objetivo de “solucionar” el inconveniente, la víctima siguió las instrucciones que le dieron, lo que incluyó instalar y desinstalar varias veces WhatsApp. En medio de este proceso, recibió una llamada en la que le dictaron un código de verificación, asegurándole que era necesario para mantener su línea activa.
Sin darse cuenta, al ingresar el código en su aplicación, la mujer perdió el acceso a su cuenta de WhatsApp. De esta manera, los estafadores lograron hackear su perfil y utilizaron su información para contactar a personas de su entorno. Sin embargo, en esta oportunidad, no solicitaron montos elevados de dinero, una estrategia que podría haber ayudado a evitar sospechas entre sus contactos.
Antes de finalizar la llamada, a la víctima le dijeron que desde ese otro celular que ella había encendido se había hecho la compra de un televisor Smart, que si no había sido ella tenía que ingresar a su homebanking para desconocer la compra. Afortunadamente, en ese momento ella se dio cuenta de que era una estafa y no obedeció.
Este tipo de fraude, cada vez más común, se basa en técnicas para manipular a las víctimas y hacerles creer que se trata de procedimientos legítimos. Tienen tanta información, que uno no sospecha que es una estafa.