Aunque comúnmente se atribuye a la ingesta de cerveza, el aumento de volumen en el abdomen masculino es en realidad un síntoma de acumulación de grasa visceral peligrosa. Analizamos las causas reales detrás de este fenómeno, y sus graves consecuencias si no se trata.
El término “pancita cervecera” es una etiqueta popular que se utiliza para describir la protuberancia abdominal que se observa frecuentemente en hombres de mediana edad. “Si bien la cerveza puede contribuir al consumo excesivo de calorías, la ciencia médica ha determinado que este aumento de volumen no está causado solo por la bebida, sino por un complejo proceso metabólico que deposita grasa visceral, alrededor de los órganos internos, y ahí está el peligro, apunta el doctor Jorge Pujol, médico clínico especialista en obesidad.
-¿Qué causa este problema?
La grasa visceral es la más peligrosa porque es metabólicamente activa por diversas causas:
-Exceso calórico general: La principal causa es un balance energético positivo constante, es decir, consumir más calorías de las que se queman. Los carbohidratos refinados, las grasas saturadas y, sí, el exceso de alcohol (incluida la cerveza, por su alto contenido calórico) se almacenan fácilmente como grasa.
-Alcohol y metabolismo: El hígado prioriza la metabolización del alcohol sobre otros macronutrientes. Mientras el cuerpo trabaja en eliminar el alcohol, la quema de grasas y azúcares se detiene, facilitando su almacenamiento en la zona abdominal.
-Factores hormonales (cortisol y testosterona): Con la edad, los niveles de testosterona en los hombres disminuyen, mientras que los niveles de cortisol (la hormona del estrés) pueden aumentar. El cortisol promueve específicamente el almacenamiento de grasa en la región abdominal.
-Genética: La predisposición genética influye en dónde el cuerpo decide almacenar el exceso de grasa, siendo la zona abdominal la preferida en muchos hombres.
Riesgos: ¿Por qué la medición es crucial?
“La ‘pancita cervecera’ no es solo un problema estético; es un indicador de riesgo cardiovascular y metabólico elevado. De ahí que medirse sea muy importante, ya que es vital medir la circunferencia de la cintura, puesto que es un indicador directo de la cantidad de grasa visceral. Un umbral de riesgo en hombres es una cintura que mide más de 102 cm”, detalló Pujol.
Además la grasa visceral libera sustancias inflamatorias que aumentan el riesgo de:
- Diabetes tipo 2.
- Enfermedades cardiovasculares (infartos, accidentes cerebrovasculares).
- Hipertensión arterial.
- Colesterol alto y resistencia a la insulina.
Estrategia de Tratamiento: Nutrición y Movimiento
Combatir la grasa visceral requiere un enfoque integral y sostenible, sin soluciones rápidas.
-Alimentación clave:
- Reducir azúcares y refinados: Eliminar bebidas azucaradas, pan blanco, pastas y bollería. Estos alimentos provocan picos de insulina que promueven el almacenamiento de grasa.
- Priorizar fibra y proteína: Aumentar la ingesta de verduras, frutas y legumbres. La fibra ayuda a la saciedad y regula el azúcar. La proteína (carnes magras, pescado, huevos) es esencial para mantener la masa muscular.
- Grasas saludables: Consumir grasas monoinsaturadas (aguacate, aceite de oliva, frutos secos) que, consumidas con moderación, ayudan a reducir la inflamación.
- Control del alcohol: Limitar drásticamente la ingesta de cerveza y otras bebidas alcohólicas. El cuerpo no puede quemar grasa eficientemente mientras procesa el alcohol.
Actividad física focalizada:
- Ejercicio aeróbico: Fundamental para quemar calorías y grasa visceral. Se recomienda un mínimo de 150 minutos a la semana de actividad moderada (caminata rápida, natación).
“La lucha contra la grasa abdominal no es solo por estética, sino por prolongar la salud y reducir el riesgo de enfermedades crónicas. La medición de la cintura y un compromiso constante con una dieta equilibrada y el ejercicio son las herramientas más poderosas para lograrlo”, concluyó el profesional.
El especialista estuvo en Cada Día, mirá la nota