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Proteínas: ¿Cuánto es realmente suficiente para el cuerpo?

Proteínas: ¿Cuánto es realmente suficiente para el cuerpo?

En la era de los suplementos y las dietas hiperproteicas, la proteína se ha convertido en el macronutriente “estrella” de la nutrición deportiva y el bienestar general. Sin embargo, como ocurre con cualquier nutriente, el exceso no siempre se traduce en mejores resultados.

Las proteínas son los “ladrillos” de nuestro organismo. Están compuestas por aminoácidos, de los cuales nueve son esenciales, lo que significa que el cuerpo no puede producirlos por sí solo y debe obtenerlos de la alimentación. Pero, ¿existe un límite real para su consumo?

“En la era de los suplementos y las dietas hiperproteicas, la proteína se ha convertido en el macronutriente ‘estrella’ de la nutrición deportiva y el bienestar general. Es fundamental para la reparación de tejidos, la producción de hormonas y el mantenimiento de la masa muscular. Sin embargo, como ocurre con cualquier nutriente, el exceso no siempre se traduce en mejores resultados. Aprender a identificar los límites, seleccionar fuentes de alta calidad y, sobre todo, encontrar el equilibrio con carbohidratos y grasas saludables, es la verdadera clave para un metabolismo eficiente y un cuerpo funcional a largo plazo”, destacó el médico especialista en obesidad Jorge Pujol.

-¿Cuáles son los límites? 

La cantidad necesaria de proteína varía según la edad, el sexo, el peso y, fundamentalmente, el nivel de actividad física.

-Sedentarios: La recomendación general de la OMS es de aproximadamente 0.8 gramos por kilo de peso corporal. Para una persona de 70 kg, esto representa unos 56 gramos diarios.

-Actividad moderada o deportistas: Los límites se desplazan. Quienes realizan entrenamientos de fuerza o resistencia suelen requerir entre 1.2 y 2.0 gramos por kilo.

-¿Existe un techo? El cuerpo tiene una capacidad limitada para sintetizar proteína en una sola comida (generalmente entre 20 y 30 gramos). El exceso no se convierte mágicamente en más músculo; el organismo lo oxida para obtener energía o lo almacena como grasa si hay un excedente calórico total. Además, un consumo desmedido y crónico sin supervisión puede sobrecargar la función renal en personas con predisposición a enfermedades de los riñones.

Tipos de alimentos: Calidad sobre cantidad

No todas las proteínas son iguales. Es vital distinguir entre fuentes de alto valor biológico y aquellas que aportan otros nutrientes complementarios:

  • Proteínas de origen animal: Carne vacuna magra, pollo, pescado y huevos. Contienen todos los aminoácidos esenciales en proporciones óptimas. El pescado, además, aporta Omega-3, esencial para la salud cardiovascular.
  • Proteínas de origen vegetal: Legumbres (lentejas, garbanzos, soja), frutos secos, semillas y cereales como la quinoa. Aunque algunas pueden ser “incompletas” en algún aminoácido, la combinación de cereales y legumbres a lo largo del día asegura un perfil completo.
  • Lácteos: El yogur griego y los quesos magros son excelentes fuentes de caseína y suero, ideales para la recuperación nocturna.

Beneficios del consumo adecuado

Según Pujol “mantenerse dentro de los límites óptimos de proteína ofrece ventajas que van más allá del gimnasio:

  • Saciante natural: Es el macronutriente que más saciedad genera, ayudando a controlar el apetito y evitar el “picoteo” de ultraprocesados.
  • Efecto térmico: El cuerpo gasta más energía procesando proteínas que grasas o carbohidratos, lo que favorece un metabolismo activo.
  • Salud ósea: Contrario a mitos antiguos, una ingesta adecuada de proteínas es crucial para mantener la densidad ósea, especialmente en adultos mayores”.

El valor del equilibrio: El plato armónico

El error más común es desplazar a los carbohidratos o las fibras para comer más carne o huevos. El equilibrio es innegociable por las siguientes razones:

-Energía: Los carbohidratos complejos (avena, arroz integral, batata) son el combustible que permite que la proteína se use para reparar músculos y no para dar energía de emergencia.

-Salud intestinal: Una dieta muy alta en proteínas animales suele ser baja en fibra. Es vital acompañar cada ingesta proteica con una buena porción de vegetales para mantener la microbiota saludable.

-Grasas saludables: El aguacate, el aceite de oliva y los frutos secos permiten la absorción de vitaminas liposolubles, algo que la proteína sola no puede hacer.

Consejos prácticos para tu día a día

  • Distribución: Repartí la proteína en todas tus comidas (desayuno, almuerzo, merienda y cena) en lugar de concentrarla toda en una sola ingesta.
  • Hidratación: Si aumentás tu consumo de proteínas, aumentá también tu consumo de agua para facilitar el trabajo de los riñones en la eliminación de desechos metabólicos como la urea.
  • Variedad: No dependas de una sola fuente. Alternar entre legumbres y carnes blancas mejora el aporte de micronutrientes como hierro, zinc y magnesio.

Escuchar al cuerpo

“El consumo de proteínas debe ser una herramienta para potenciar nuestra vida, no una obsesión basada en modas. La clave está en la personalización: lo que funciona para un atleta de élite no es lo ideal para una persona que trabaja en una oficina. Consultar con un profesional de la nutrición permitirá ajustar estos límites a tus necesidades reales, garantizando que este vital ‘ladrillo’ construya un cuerpo fuerte, sano y en perfecto equilibrio”, concluyó.

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