El cine nacional vuelve a vestirse de negro. A los 82 años, falleció en Buenos Aires Adolfo Aristarain, una figura insustituible y central del cine de autor en habla hispana.
El cine nacional vuelve a vestirse de negro. A los 82 años, falleció en Buenos Aires Adolfo Aristarain, una figura insustituible y central del cine de autor en habla hispana. La noticia, confirmada por la Academia de Cine de España, generó una conmoción inmediata en el ambiente artístico, que aún procesa las recientes pérdidas de Luis Brandoni y Luis Puenzo.
Una obra marcada por la ética y la palabra
Nacido en 1943, Aristarain construyó una filmografía que es, en sí misma, una clase de historia y de moral. Sus personajes, siempre intensos y con diálogos filosos, se convirtieron en íconos de la resistencia y la integridad.
Entre sus títulos más emblemáticos se destacan:
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Tiempo de revancha (1981): Estrenada en plena dictadura, una obra maestra de denuncia al poder.
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Un lugar en el mundo (1992): Un retrato sobre la utopía y la lealtad.
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Martín (Hache) (1997): Película de culto que definió el sentimiento de una generación frente al exilio y la identidad.
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Lugares comunes y Roma: Trabajos donde profundizó en la memoria y los vínculos familiares.
Su estrecha relación con Federico Luppi, su actor fetiche, y su paso por España (donde fue el primer argentino en recibir la Medalla de Oro de la Academia de Cine española en 2024), marcaron una carrera de proyección internacional sin precedentes.
El adiós de los famosos: “Gracias por tanto, Maestro”
Apenas se conoció la noticia, las redes sociales se inundaron de mensajes de colegas y amigos que tuvieron el privilegio de trabajar bajo su lente:
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Celeste Cid: Recordó con cariño su exactitud técnica: “No me dejaba cambiar una palabra y yo le agradecía esa exactitud. Qué tipo genial”.
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Griselda Siciliani y Dolores Fonzi: Expresaron su dolor con imágenes del director en pleno rodaje, calificándolo como una “pérdida enorme”.
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Axel Kuschevatzky: El periodista destacó su valentía: “Fue el único que se animó a hacer un cine que nadie más hacía”.
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Felipe Pigna: El historiador despidió al “imprescindible” cineasta agradeciendo su sensibilidad.
La Asociación Argentina de Actores también emitió un comunicado despidiendo al referente del cine autoral, acompañando a su familia en este difícil momento.

Con la partida de Aristarain, se van un narrador de verdades incómodas y un artesano de la palabra. Nos queda su cine, ese refugio de dignidad que seguirá proyectándose para siempre.