La esposa de Bruce Willis, Emma Heming, confirmó que, cuando el actor muera, su cerebro será donado a la ciencia para avanzar en la investigación sobre la demencia frontotemporal, la enfermedad que afecta al actor desde 2023.
Emma Heming Willis, esposa del actor Bruce Willis desde 2009, fue quien comunicó la decisión que toda la familia tomó: cuando el actor muera, su cerebro será donado a la ciencia para avanzar en la investigación sobre la demencia frontotemporal, el diagnóstico que la familia hizo público en 2023. La decisión se enmarca en años de lucha silenciosa y de visibilización de la enfermedad.
En marzo de 2026 se cumplen cuatro años desde que la vida de Bruce Willis cambió radicalmente. Fue en 2022 cuando el actor fue diagnosticado con afasia y, posteriormente, con demencia frontotemporal (FTD), lo que lo obligó a abandonar su carrera profesional.
Debido al rápido deterioro del estado de salud del que fuera una de las grandes estrellas de la interpretación en su momento, su familia ha tomado la dura decisión de donar el cerebro de Bruce Willis a la ciencia tras su fallecimiento. Esta información se ha conocido tras la publicación del libro de Emma Heming, The Unexpected Journey (El viaje inesperado), el pasado 9 de septiembre, y ha sido confirmada por la propia esposa del actor. Se trata de una decisión que habrían tomado en común los seres queridos de Willis con el fin de fomentar, en el futuro, la investigación relacionada con su enfermedad.
La familia del actor quiere contribuir a la investigación sobre la DFT, catalogada como una enfermedad rara, y así ayudar a otros pacientes en condiciones similares. Según ha explicado la esposa del actor, el estudio del cerebro de un paciente con dicha enfermedad puede ser clave para su desarrollo, ya que los científicos pueden avanzar en el diagnóstico y el tratamiento de la dolencia mediante la identificación de anomalías proteicas y mutaciones genéticas en el tejido cerebral post mortem.
La demencia frontotemporal es menos conocida que el Alzheimer, pero es una de las causas más frecuentes de demencia en personas menores de 65 años. Afecta principalmente los lóbulos frontales y temporales del cerebro, lo que impacta en la conducta, el lenguaje y la capacidad de planificar. Hoy, los especialistas señalan que todavía falta investigación para comprender mejor sus mecanismos, desarrollar tratamientos específicos y mejorar el diagnóstico temprano.