“Hombres princesos”, el mundo en su ombligo

“Hombres princesos”, el mundo en su ombligo

Vínculos/relaciones

En el contexto actual de las redes sociales, ha emergido el término “hombres princesos” para describir a un grupo específico presenta actitudes y comportamientos egocéntricos, y egoístas respecto a los vínculos.

En el contexto actual de las redes sociales, ha emergido el término “hombres princesos” para describir a un grupo específico de hombres que presentan actitudes y comportamientos que se desvían de las normas tradicionales de masculinidad.

Según explicó la psicóloga Eva Rodríguez, “este fenómeno, aunque no universalmente reconocido, ha ganado popularidad en ciertos círculos de internet y se refiere a aquellos hombres que muestran una mezcla de narcisismo, expectativas poco realistas hacia las mujeres y una visión distorsionada de las relaciones románticas. No es un síndrome ni tampoco una enfermedad, pero sí algo que se refleja cada vez más en los vínculos”.

Características


Expectativas de trato especial: Los “hombres princesos” suelen esperar un trato preferencial en las relaciones sentimentales, similar a la figura idealizada de un príncipe que merece ser adorado y atendido sin mucho esfuerzo. Buscan que su pareja les brinde atención constante, admiración y apoyo, pero a menudo no están dispuestos a reciprocidad en la misma medida.

Escaso compromiso emocional: Aunque pueden demandar afecto y cuidado, los “hombres princesos” rara vez ofrecen un compromiso emocional profundo. Su enfoque en las relaciones está basado en lo que pueden recibir de ellas, en lugar de lo que pueden aportar. Esto puede reflejar una falta de madurez emocional.

Narcisismo y egocentrismo: Muchos muestran una tendencia hacia el narcisismo, donde sus necesidades, deseos y expectativas son el centro de atención. Suelen considerarse merecedores de admiración y tratan de que sus parejas estén constantemente disponibles para satisfacer sus deseos.

Poca disposición a la igualdad: Este tipo de hombre puede tener dificultades para entender o practicar la igualdad en las relaciones. A menudo se ve a sí mismo en una posición superior, buscando una dinámica en la que la mujer cumpla un rol de apoyo o servicio.

Dificultad para asumir responsabilidades: Pueden evadir responsabilidades, ya que tienden a delegar la carga emocional y las tareas cotidianas a su pareja, con la esperanza de que ella asuma el rol de cuidadora o incluso madre, sin asumir un compromiso equitativo.

¿Qué esperan de las mujeres?

Según precisó Rodríguez algunas de las opciones son:

Atención constante: Esperan que las mujeres les brinden una atención continua, que les dé validez y los haga sentir deseados y admirados. Este trato podría incluir desde elogios frecuentes hasta estar disponibles para satisfacer sus necesidades emocionales o físicas.

Cumplimiento de expectativas poco realistas: A menudo esperan que las mujeres se ajusten a ideales románticos, como los que se encuentran en cuentos de hadas o en los medios de comunicación. La mujer se convierte en un objeto de deseo que debe cumplir con todas sus fantasías, sin necesariamente ofrecer algo a cambio.

Veneración y admiración: Buscan una figura femenina que se encargue de cuidarlos, escucharlos y brindarlos apoyo emocional incondicional. La mujer debe ser comprensiva con sus fallos, sin exigirles a ellos el mismo nivel de cuidado o atención.

Evitar conflictos: En algunas ocasiones, este tipo de hombre evita confrontaciones o discusiones profundas, esperando que su pareja se encargue de resolver los problemas de la relación de manera unilateral, sin asumir su propia parte de responsabilidad.

Validación externa: El “hombre princeso” suele tener una fuerte necesidad de validación externa, y las mujeres son vistas como una fuente clave para obtener esa validación. Se espera que ellas lo refrenden en su autoestima, alimentando constantemente su ego.

Para reflexionar

El fenómeno de los “hombres princesos” refleja una serie de expectativas distorsionadas sobre las relaciones de pareja, donde uno de los miembros espera recibir mucho sin ofrecer la misma cantidad de esfuerzo emocional, compromiso o apoyo. Este comportamiento puede ser perjudicial tanto para quienes lo practican como para sus parejas, ya que genera dinámicas de relación desbalanceadas y dificulta la construcción de una conexión auténtica y equitativa.

“En el campo de la psicología, se observa que estas actitudes pueden estar relacionadas con un déficit en el desarrollo de la empatía, la incapacidad para asumir responsabilidades emocionales y un idealismo romántico que no se corresponde con la realidad de las relaciones saludables”, concluyó la profesional.

La psicóloga estuvo en Cada Día, mirá la nota

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