El MALBA bajo el embrujo de “El Diablo viste a la moda 2”

El MALBA bajo el embrujo de “El Diablo viste a la moda 2”

Buenos Aires se transformó en una extensión de la Quinta Avenida para el estreno de “El Diablo viste a la moda 2”. Bajo la curaduría estética de Elina Costantini, la Gala Couture en el Museo de Arte Latinoamericano fusionó el diseño nacional con el misticismo de Hollywood en una velada inolvidable.

La atmósfera en el MALBA este miércoles no fue la de una exposición convencional. El aire vibraba con una mezcla de perfume francés, el siseo de las telas de seda y el incesante destello de los flashes. El motivo: la llegada de una de las secuelas más esperadas de las últimas décadas. La Ciudad de Buenos Aires reclamó su lugar como capital de la moda al albergar la avant premiere exclusiva de “El Diablo viste a la moda 2”, un evento que logró lo que pocos consiguen: que el cine y la realidad se vuelvan indistinguibles.

Una anfitriona a la altura de la leyenda

La organización de esta “Gala Couture” recayó en las manos de Elina Costantini. La empresaria y filántropa, consciente del peso cultural de la franquicia, no se limitó a organizar una proyección cinematográfica, sino que diseñó una experiencia inmersiva. “Es una noche que está revolucionando el espíritu del MALBA desde que llegó el primer zapato”, comentó Costantini, sintetizando la energía que invadió las salas del museo. Para ella, el evento fue un puente necesario entre la industria audiovisual global y la pujante identidad creativa de los diseñadores locales.

El código “Red & Black” en la alfombra roja

La consigna estética fue clara: rojo y negro. Los más de 200 invitados selectos desfilaron por una alfombra roja que nada tuvo que envidiarle a las de Los Ángeles o París. El respeto por el dress code creó una armonía visual que evocaba la oficina de la mítica revista Runway.

Entre las figuras que capturaron la atención de los cronistas de moda, destacaron:

  • Juli Poggio: Un impacto visual absoluto con un diseño de Vero de la Canal que equilibraba la vanguardia con el drama de la pasarela.

  • Marta Fort: Apostó por el rojo vibrante, una elección audaz que remitía directamente al empoderamiento femenino que destila el film.

  • Stephanie Demner: Luciendo una pieza de Camila Romano, la influencer describió su búsqueda de un estilo “elegante pero imponente”, logrando capturar esa sofisticación clásica que Miranda Priestly aprobaría.

La presencia de íconos como Graciela Borges, Iván de Pineda y Marcela Tinayre terminó de sellar el estatus de la noche como el evento social más importante de la temporada.

Más que una película: una experiencia sensorial

Antes de que las luces se apagaran en la sala de cine del museo, los invitados disfrutaron de una propuesta gastronómica de vanguardia. La ambientación incluyó cócteles de autor diseñados específicamente para estimular los sentidos, creando un preludio perfecto para el reencuentro con los personajes de Meryl Streep y Anne Hathaway.

Sin duda, el condimento que más susurros generó entre los asistentes fue la incorporación de Lady Gaga al elenco. La expectativa por ver cómo la cantante se integra al duelo de poder entre Priestly y Andy Sachs sobrevoló cada brindis.

El cierre de una noche épica

Al finalizar la proyección, el consenso fue unánime: la esencia de la moda sigue siendo el poder de la transformación. El MALBA, habitualmente un templo del arte visual, demostró ser el escenario perfecto para que la industria del diseño argentino dialogara de igual a igual con los estándares internacionales. Buenos Aires no solo vio una película; vivió, por unas horas, dentro del universo de la alta costura, recordando que, a veces, un par de zapatos adecuados pueden cambiar la historia de un museo.

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