El bucle del “déjà vu” amoroso, ¿podemos evitarlo?

El bucle del “déjà vu” amoroso, ¿podemos evitarlo?

Entender por qué buscamos lo conocido, aunque nos haga daño, es el primer paso para dejar de elegir versiones diferentes de la misma persona y empezar a construir vínculos saludables. ¿Por qué insistimos en la misma historia? La palabra profesional.

Seguramente te ha pasado o conoces a alguien que, tras una ruptura dolorosa, jura no volver a involucrarse con alguien “así”. Sin embargo, meses después, ahí está: una nueva cara, pero los mismos problemas. ¿Es mala suerte? ¿Es el destino? Spoiler: ¡claro que no!. Es nuestra psicología intentando resolver en el presente lo que quedó pendiente en el pasado.

“Repetir patrones no es un defecto de fábrica, es una respuesta humana compleja”, apunta Beatriz Goldberg, psicóloga bonaerense.

-¿Cuánto tiene que ver la matriz familiar?

“Nuestra primera escuela de amor es la familia. Durante los primeros años de vida, el cerebro registra qué significa “ser amado”. Si el amor que recibimos fue condicional, intermitente o distante, nuestro sistema nervioso asocia esa inestabilidad con la seguridad.

Para muchos, la tranquilidad de una relación sana se siente “aburrida” o “ajena”, mientras que el caos de una relación conflictiva se siente como “hogar”. No buscamos lo que nos hace bien, buscamos lo que nos resulta familiar”, fundamenta la psicóloga.

-¿Por qué la persona que miente o es infiel, se arrepiente pero luego repite?

“Existe un fenómeno llamado compulsión a la repetición. Inconscientemente, buscamos parejas que tengan los mismos rasgos negativos de nuestros cuidadores primarios para intentar ganar esta vez. Es como si el cerebro dijera: ‘Si logro que esta persona (que se parece a mi padre/madre distante) finalmente me quiera, habré sanado mi herida original’. El problema es que estamos usando las herramientas del pasado para intentar construir un futuro distinto, y el resultado suele ser el mismo vacío”.

¿Las causas principales de este ciclo que la pareja del infiel permite cuáles son?

-Baja autoestima: Si en el fondo no creemos merecer un trato digno, aceptaremos las migajas que validen nuestra pobre imagen propia.

-Miedo a lo desconocido: Salir del patrón implica explorar un terreno nuevo. El cerebro prefiere un “malo conocido” que un “bueno por conocer” porque lo predecible, aunque duela, no asusta.

-Falta de límites claros: Al no saber decir “no” a tiempo, permitimos que las dinámicas tóxicas se instalen y se vuelvan la norma del vínculo.

Consejos y tips para romper el hechizo

Romper un patrón no es algo que ocurra de la noche a la mañana, pero es totalmente posible con consciencia y acción.

-Hacé un inventario de tus ex: Escribí una lista con las características comunes de tus parejas anteriores. ¿Qué rasgos de personalidad se repiten? ¿Cómo te hacían sentir? Identificar el patrón es el 50% de la cura.

-Identificá tus “red flags” personales: No solo las del otro, sino las tuyas. ¿En qué momento dejás de escuchar tu intuición? ¿Qué señales pasás por alto por miedo a la soledad?

-Aprendé a aburrirte un poco: Si conocés a alguien que te da paz, estabilidad y seguridad, y sentís que “falta chispa”, ¡ojo! A veces esa falta de adrenalina es simplemente la ausencia de conflicto. Dale una oportunidad a la calma.

-Terapia: El mejor GPS: Un profesional te ayudará a ver esos puntos ciegos que vos no podés ver. Sanar el niño interior no es una frase hecha, es una necesidad para elegir desde el adulto.

-Pausa antes de saltar: Si acabás de salir de una relación de este tipo, no busques un reemplazo inmediato. La soledad es el espacio donde se recalibra la brújula emocional.

“Elegir diferente requiere valentía porque implica renunciar a lo que conocemos. Pero recordá: merecés un amor que no te obligue a sanar de él”, concluyó la profesional.

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