Disfagia: ¿De qué se trata esta condición?

Disfagia: ¿De qué se trata esta condición?

La dificultad para tragar, conocida médicamente como disfagia, es un síntoma complejo que afecta a millones de personas, especialmente adultos mayores. Exploramos las causas neurológicas y estructurales, y la importancia de un tratamiento multidisciplinario.

La disfagia se define como la dificultad o incomodidad para tragar, una alteración en el proceso de deglución que impide que los alimentos o líquidos pasen de la boca al estómago de manera segura y eficiente. Lejos de ser un simple “atoramiento”, es un síntoma con profundas implicaciones médicas, nutricionales y sociales.

Según precisó la fonoaudióloga Patricia Gil,  “este trastorno se clasifica generalmente en dos tipos: disfagia orofaríngea (dificultad para iniciar la deglución, a menudo asociada con tos o sensación de que la comida se queda en la garganta) y disfagia esofágica (sensación de que el alimento se detiene o se pega en el pecho al bajar por el esófago).

-¿Qué la causa?

La etiología de la disfagia es amplia y a menudo está ligada a condiciones subyacentes serias.

  • Causas neurológicas: Son las más frecuentes. Incluyen el accidente cerebrovascular (ictus), enfermedades neurodegenerativas como el Parkinson, la Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA), y la demencia. Estas condiciones afectan los nervios y músculos que coordinan el complejo acto de tragar.
  • Causas estructurales y mecánicas: Esto abarca el estrechamiento del esófago (estenosis) debido a tumores, cicatrices o inflamación crónica causada por el Reflujo Gastroesofágico (ERGE).
  • Envejecimiento (presbifagia): Aunque no es una enfermedad, el desgaste natural de los músculos de la deglución en adultos mayores aumenta el riesgo de padecer el trastorno.

“El tratamiento requiere de un equipo multidisciplinario. El gastroenterólogo o neurólogo diagnostica la causa, pero el manejo diario recae en profesionales como el fonoaudiólogo (logopeda) y el nutricionista. El fonoaudiólogo trabaja en ejercicios de fortalecimiento muscular y enseña maniobras compensatorias para tragar de forma segura, mientras que el nutricionista es clave para modificar la dieta, ajustando la consistencia de los líquidos (espesándolos) y los sólidos (convirtiéndolos en purés o texturas blandas)”, detalló la profesional.

El componente psicológico y los mitos comunes

Un aspecto frecuentemente subestimado de la disfagia es su incidencia psicológica. El miedo a atragantarse (fagofobia) es común y puede llevar al aislamiento social, ya que las comidas en grupo se vuelven estresantes. Además, la ansiedad severa puede manifestarse físicamente como el “globo histérico” (globus hystericus), que es la sensación de tener un nudo en la garganta sin que exista una obstrucción física real. Este componente requiere ser abordado con apoyo psicológico.

Mitos a desterrar según la profesional:

-“Solo afecta a los ancianos”: Falso. Aunque la incidencia aumenta con la edad, la disfagia puede afectar a cualquier persona con condiciones neurológicas o estructurales.

-“El tratamiento solo consiste en purés”: Falso. La modificación de texturas es una herramienta, no la única solución. El tratamiento principal es rehabilitar la deglución mediante ejercicios fonoaudiológicos.

-“Beber líquidos más rápido ayuda a que bajen”: Peligroso. Los líquidos finos son a menudo los más difíciles de controlar y pueden provocar aspiraciones (el alimento se va a la vía aérea).

Tips saludables para una deglución segura

Adoptar hábitos correctos en la mesa puede mitigar el riesgo de disfagia o facilitar la deglución en quienes ya la padecen:

  • Comer despacio y concentrado: Dedicar tiempo a masticar completamente y evitar distracciones como la televisión o el teléfono durante las comidas.
  • Postura erguida: Sentarse derecho (con el tronco a 90 grados) reduce el riesgo de que el alimento se desvíe. Permanecer erguido al menos 30 minutos después de comer.
  • Bocados pequeños: Introducir en la boca pequeñas cantidades de alimento y no iniciar el siguiente bocado hasta haber tragado el anterior por completo.
  • Revisar medicamentos: Consultar al médico si las pastillas son demasiado grandes o si los medicamentos pueden causar sequedad bucal, lo que dificulta la formación del bolo alimenticio.

La disfagia es un desafío, pero con el diagnóstico correcto y un manejo multidisciplinario, es posible recuperar la seguridad y el placer de comer, mejorando significativamente la calidad de vida.

La fonoaudióloga estuvo en Cada Día, mirá la nota

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