El exfutbolista ingresó a la casa de la “Generación Dorada” en medio de los rumores de romance entre su pareja y Emanuel Di Gioia. Con una actitud avasallante, dejó un mensaje picante antes de irse: “El baile no me gustó un carajo”.
La casa de Gran Hermano Generación Dorada vivió una de sus galas más incómodas, bizarras y tensas hasta la fecha. En el marco del ya clásico desafío del “Congelados”, las puertas de la casa más famosa del país se abrieron para recibir a Claudio “El Turco” García. El exfutbolista ingresó con los tapones de punta para reencontrarse con su esposa, Mariela Prieto, quien se encuentra en el ojo de la tormenta mediática tras su polémico y cercano vínculo con otro de los participantes, el mecánico Emanuel Di Gioia.
La atmósfera dentro del reality venía cargada de muchísima electricidad. En los últimos días, Mariela y Ema protagonizaron un picante acercamiento que incluyó un “pico” durante una actividad lúdica y un posterior baile que rozó el límite de la provocación. Esto no solo desató comentarios entre sus compañeros, sino que provocó una feroz discusión entre la mujer del exfutbolista y Cinzia Francischiello. Con este escenario explotando afuera, la entrada del Turco prometía ser dinamita pura.

Una estrategia avasallante y el pase de factura en vivo
Lejos de correr a los brazos de su compañera de vida, el Turco García optó por una postura fría y sumamente sorpresiva que descolocó a todos los jugadores que permanecían inmóviles en el living. Al entrar, el ex Racing saludó primero a las actrices y mediáticas Andrea del Boca, Yanina Zilli y a la propia Cinzia Francischiello antes de dirigirse hacia el sector donde se ubicaba Mariela.
Cuando finalmente se paró frente a ella, ensayó un discurso que combinó contención con sutiles pases de factura. “Está todo bien, no te hagas problema, diviértete y cuídate”, comenzó diciéndole de forma afectuosa. Acto seguido, se tomaron unos minutos para recorrer la casa, saludar a Sebastián Cola (a quien tildó de “crack”) y recordarle a Charlotte Caniggia el enorme cariño que le tiene a su padre, Claudio Paul Caniggia.
“Si no fuese por vos, estaría muerto”
Antes de que sonara la alarma que anunciaba el final de su visita, el ídolo futbolístico volvió a pararse frente a su esposa para regalarle un emotivo reconocimiento sobre su historia de superación personal, aunque cerró con una frase que sembró dudas sobre el futuro de la pareja: “Sos una gran mujer, seguí jugando. Si no fuese por vos, yo estaría muerto por mis adicciones. Vi lo del baile, siempre estuviste al límite… Te quiero un montón”, expresó conmovido, para rematar justo antes de cruzar la puerta de salida: “Pero el baile no me gustó un carajo”.

¿Fin de la relación fuera de la casa?
Aunque puertas adentro los participantes rompieron el congelamiento corriendo a abrazar y felicitar a Mariela por la visita y las palabras de apoyo del exfutbolista, en el debate de las redes sociales y el afuera la lectura fue completamente distinta.
La frialdad inicial, los saludos cruzados y el tono de “despedida agradecida” dejaron flotando en el ambiente la fuerte teoría de que la relación amorosa llegó a su fin definitivo, y que el Turco solo entró para dejarle el camino libre en el juego.
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