Propofol: qué efectos produce la droga bajo investigación tras la muerte de un médico en fiestas privadas

Propofol: qué efectos produce la droga bajo investigación tras la muerte de un médico en fiestas privadas

Salud

La muerte de un médico en Buenos Aires puso bajo la lupa el uso indebido de propofol, un anestésico de uso hospitalario que, fuera de control médico, puede provocar depresión respiratoria y riesgo de muerte.

La muerte de un médico mendocino residente en la Ciudad de Buenos Aires puso en foco el uso indebido de propofol, un fármaco de uso hospitalario cuya utilización fuera de ámbitos médicos puede resultar extremadamente peligrosa. El caso, que se investiga en torno al robo de medicamentos del Hospital Italiano de Buenos Aires, expuso una trama de “fiestas” privadas donde se administraban sustancias anestésicas con fines recreativos.

El fallecido fue identificado como Alejandro Salazar, quien se desempeñaba en el Hospital Rivadavia y tenía vínculos con el Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez. Fue hallado sin vida en un departamento, donde también se encontraron ampollas de propofol provenientes del Hospital Italiano, lo que derivó en una investigación interna y una denuncia judicial.

Qué es el propofol y cómo actúa en el organismo

El propofol es un anestésico de acción ultrarrápida que se utiliza en quirófanos y terapias intensivas para inducir la pérdida de conciencia en pacientes. Según especialistas, su efecto puede comenzar entre los 30 y 60 segundos después de su administración.

En dosis controladas, produce un estado de sedación profunda e hipnosis, permitiendo realizar procedimientos médicos sin dolor. Sin embargo, su uso fuera de estos entornos implica riesgos severos, ya que puede provocar depresión respiratoria, caída de la presión arterial y disminución de la frecuencia cardíaca, según explicó el toxicólogo Sergio saracco.

Además, en concentraciones más bajas, el fármaco genera un efecto desinhibitorio y disociativo, alterando la percepción del tiempo y la realidad. Esto lo convierte en una sustancia peligrosa cuando se utiliza con fines recreativos.

El uso repetido de propofol puede generar tolerancia, lo que lleva a consumir dosis cada vez mayores para alcanzar los mismos efectos. Este fenómeno incrementa significativamente el riesgo de sobredosis.

Los especialistas advierten que existe un margen muy estrecho entre la dosis que provoca un estado de relajación y aquella que puede derivar en un paro respiratorio o la muerte. Por este motivo, su administración está restringida a profesionales capacitados y bajo monitoreo constante.

La investigación por fiestas con anestesia y robo de fármacos

La causa judicial también investiga la existencia de encuentros conocidos como “fiestas del propofol”, donde se utilizaban fármacos hospitalarios como el propio propofol y fentanilo fuera de cualquier control médico formal.

Según fuentes de la investigación, en estos eventos se organizaban dos tipos de reuniones: algunas de carácter privado y otras en las que se ofrecían experiencias pagas, promocionadas como “viajes controlados”. En ambos casos, se administraban las sustancias bajo una supervisión improvisada.

Incluso, se detectó la presencia de elementos médicos como ambúes, utilizados para asistir la respiración en caso de emergencias, lo que evidencia el alto riesgo de estas prácticas.

En este contexto, la Justicia imputó a profesionales vinculados al Hospital Italiano de Buenos Aires, quienes fueron apartados de sus cargos mientras avanza la investigación. Tanto el juez Javier Sánchez Sarmiento como el fiscal Lucio Herrera llevan adelante el expediente, que busca determinar responsabilidades en el desvío y uso indebido de estos medicamentos.

El episodio reavivó el debate sobre el control y la trazabilidad de medicamentos de uso restringido, así como los protocolos de seguridad en hospitales. El propio Hospital Italiano confirmó el robo de estupefacientes en el área de anestesiología y aseguró que se tomaron medidas administrativas y judiciales.

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