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Pastafrola sin manteca: una versión liviana, económica y lista en minutos

Pastafrola sin manteca: una versión liviana, económica y lista en minutos

Gourmet

Una receta clásica con un giro saludable: esta versión se prepara en pocos pasos, con ingredientes simples logrando un resultado tierno y sabroso. Ideal para quienes buscan opciones más livianas sin resignar sabor ni tradición.

La pastafrola es un clásico de la repostería argentina que nunca pasa de moda. Tradicionalmente elaborada con manteca, esta versión propone una alternativa más liviana y accesible, ideal para quienes buscan reducir el consumo de grasas animales o simplemente aprovechar lo que hay en la alacena. Con ingredientes simples y un procedimiento ágil, esta receta se convierte en una opción perfecta para acompañar el mate o resolver una merienda improvisada.

A diferencia de la receta tradicional, esta pastafrola sin manteca utiliza aceite como materia grasa, lo que facilita su preparación y aporta una textura suave sin perder sabor. Además, al no requerir batidora ni tiempos de enfriado prolongados, se puede tener lista en apenas 15 minutos de horno. El resultado es una masa tierna, con el clásico enrejado y un relleno generoso de dulce de membrillo.

Para prepararla se necesitan los siguientes ingredientes:

  • 2 tazas de harina leudante
  • ½ taza de azúcar
  • ½ taza de aceite neutro
  • 2 huevos
  • 1 cucharadita de esencia de vainilla
  • 400 g de dulce de membrillo
  • 2 cucharadas de agua caliente (para ablandar el dulce)

El primer paso consiste en mezclar en un bol los huevos con el azúcar, el aceite y la esencia de vainilla. Una vez integrados, se incorpora la harina leudante de a poco, hasta formar una masa suave y maleable. No es necesario amasar demasiado: apenas unir los ingredientes hasta que no se pegue en las manos. Se reserva un tercio de la masa para el enrejado y el resto se estira sobre una tartera previamente aceitada o con papel manteca.

Para el relleno, se corta el dulce de membrillo en cubos y se lleva a fuego bajo con un par de cucharadas de agua caliente, revolviendo hasta obtener una pasta cremosa. Esta preparación se distribuye sobre la base de masa de forma pareja. Con la porción de masa reservada, se forman tiras finas que se colocan en forma de enrejado sobre el dulce, presionando suavemente los bordes para sellar.

La cocción se realiza en horno precalentado a 170 °C durante 15 a 20 minutos, o hasta que la masa esté apenas dorada. Es importante no excederse en el tiempo para que conserve su textura tierna. Una vez fuera del horno, se deja enfriar antes de desmoldar y cortar. Esta pastafrola puede conservarse a temperatura ambiente por dos o tres días, o en heladera si se desea prolongar su frescura.

Una gran pelea que existe en las familias argentinas es si la pastaflora debe ser de dulce de membrillo o dulce de batata. La realidad es que es tan versátil que se puede dejar a todos los gustos satisfechas realizándola mitad y mitad también.

Esta versión sin manteca no solo es más liviana, sino también más económica, ya que utiliza ingredientes habituales y evita productos de alto costo. Además, permite adaptaciones: se puede reemplazar el membrillo por dulce de batata, mermelada o incluso una mezcla de frutas cocidas. Una receta versátil, práctica y con todo el sabor de siempre.

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