Les cambiaron a sus bebés cuando nacieron: se dieron cuenta tres años después

Les cambiaron a sus bebés cuando nacieron: se dieron cuenta tres años después

Sociedad

Un error en una clínica privada provocó el intercambio de bebés al nacer. Dos familias descubrieron, tras pruebas de ADN, que criaron durante más de tres años a hijas que no eran biológicamente suyas.

Lo que comenzó como un proceso de divorcio en una familia de Concarán, San Luis, terminó revelando una verdad impensada: la hija que criaron durante más de dos años no era biológicamente suya.

El hallazgo, que surgió tras una prueba de ADN solicitada por el padre en medio del proceso judicial, destapó una cadena de errores que hoy mantiene en vilo a la justicia provincial y federal y a las familias involucradas.

La historia salió a la luz a través de un medio local y rápidamente se convirtió en un caso de alto impacto. Tras el resultado negativo del primer ADN, la madre también se sometió a la prueba, con el mismo resultado: ninguno de los dos era el progenitor biológico de la niña. A partir de allí, la justicia federal inició una investigación que los llevó a la clínica privada donde nació la pequeña, en la ciudad de San Luis.

En ese centro de salud, se registraron cuatro nacimientos con pocas horas de diferencia en los días en que nació la niña. Sin embargo, la investigación se amplió a 12 nacimientos en total. El proceso fue lento: las pruebas de ADN a todos los bebés y padres involucrados recién se completaron el 28 de mayo de este año. Semanas después, las familias comenzaron a recibir las notificaciones oficiales.

El resultado fue devastador: al menos dos niñas fueron intercambiadas al nacer. Las familias, que durante más de tres años criaron a hijas que no eran biológicamente suyas, ahora enfrentan un proceso de revinculación emocional y legal extremadamente complejo. La justicia de familia de San Luis interviene actualmente en el caso, pero ha recomendado que el proceso de contacto entre las niñas y sus padres biológicos sea gradual y cuidadoso.

Las madres, que al principio mantenían contacto, hoy siguen indicaciones judiciales de mantener distancia para proteger el bienestar emocional de las menores. A pesar de que ya se conoce la identidad de las niñas y sus familias biológicas, aún no se ha autorizado un régimen de visitas ni encuentros regulares. La distancia geográfica entre Concarán y la ciudad de San Luis, unos 170 kilómetros, suma otro desafío a esta situación.

Ni la justicia federal ni la provincial han emitido declaraciones públicas. Tampoco lo ha hecho la clínica privada, que permanece en el centro de la polémica. La hipótesis que se maneja es la de un “error involuntario”.

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