El jefe de Gabinete reconoció que la presencia de su mujer en la comitiva oficial a Nueva York fue una “pésima decisión”. La oposición pidió explicaciones en el Congreso y algunos sectores impulsan denuncias judiciales por presunto uso indebido de recursos públicos.
El jefe de Gabinete, Manuel Adorni, quedó en el centro de la polémica tras admitir que la decisión de llevar a su esposa en el avión presidencial durante el viaje a Nueva York fue equivocada. El funcionario aseguró que no se trató de un delito, pero sí de una acción inapropiada que no volverá a repetir.
En declaraciones públicas, Adorni expresó: “Fue una pésima decisión, pero no un delito. Hoy no lo volvería a hacer”, y agregó que la vara de transparencia de la gestión “seguirá estando bien alta”. Según explicó, la presencia de su esposa había sido autorizada por Presidencia, aunque reconoció que aceptar esa invitación fue un error.
El episodio ocurrió durante la Argentina Week 2026 en Nueva York, donde Adorni integró la comitiva oficial junto al presidente Javier Milei. La difusión de imágenes del viaje generó críticas inmediatas y abrió un debate sobre el uso de bienes del Estado.
La oposición reaccionó con fuerza. Legisladores de Unión por la Patria solicitaron la interpelación de Adorni en el Congreso para que brinde explicaciones sobre el caso. Además, la diputada Marcela Pagano y el abogado Gregorio Dalbón presentaron denuncias judiciales por presunta malversación de fondos públicos, reclamando que la Justicia investigue si hubo un uso indebido de recursos estatales.
Adorni defendió su accionar al remarcar que la presencia de su esposa “no generó gastos adicionales para el Estado”, pero admitió que la decisión fue inapropiada. También deslizó que la difusión de los videos del viaje pudo haber surgido desde “adentro” del propio Gobierno, sugiriendo que se trató de una operación política.
El caso reavivó el debate sobre la Ley de Ética Pública, que establece que los bienes del Estado deben utilizarse exclusivamente para fines oficiales. La controversia resulta especialmente sensible porque el propio Gobierno había impulsado normas para limitar el traslado de familiares en aeronaves oficiales.
El episodio expuso un contraste entre el discurso oficial de austeridad y transparencia y las prácticas dentro de la gestión, generando un fuerte impacto político en el entorno del presidente.