¿Mendoza está preparada para un terremoto? Qué dicen los especialistas

¿Mendoza está preparada para un terremoto? Qué dicen los especialistas

Mendoza

Mendoza es una de las provincias con mayor amenaza sísmica del país. Ante los últimos terremotos registrados en la región, especialistas de la UNCuyo explicaron qué puede pasar frente a un movimiento de gran magnitud.

Mendoza se encuentra en la zona de mayor amenaza sísmica de la Argentina. Especialistas de la Universidad Nacional de Cuyo remarcaron que los terremotos no pueden predecirse con precisión y que la principal herramienta disponible para reducir sus consecuencias es disminuir la vulnerabilidad de las construcciones.

Francisco Crisafulli, profesor de la UNCuyo y especialista en terremotos, explicó que los movimientos sísmicos son fenómenos naturales cuya ocurrencia no puede anticiparse de manera exacta. “Los terremotos son fenómenos naturales, no podemos predecirlos con precisión. Cualquier noticia o información en ese sentido no tiene fundamentos científicos”, señaló.

El especialista también marcó una diferencia entre aquello que no puede modificarse y las medidas que sí están al alcance de la sociedad. “No podemos modificar esa amenaza. Lo que podemos y hacemos es reducir y controlar los efectos, las consecuencias que los sismos producen, disminuyendo la vulnerabilidad sísmica de las construcciones”, sostuvo.

En ese sentido, Crisafulli destacó la importancia de los reglamentos que establecen cómo deben diseñarse y construirse las estructuras en zonas sísmicas. “Mendoza tiene una larga tradición en el uso de reglamentos y en el control municipal”, explicó, y señaló que no alcanza con que una obra sea diseñada correctamente, sino que también debe construirse de acuerdo con las exigencias establecidas y utilizando los materiales correspondientes.

Para el especialista, la provincia cuenta con herramientas que permiten reducir de manera significativa los daños que podría provocar un terremoto.

Parte de ese trabajo se realiza en el laboratorio Imeris, ubicado en la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de Cuyo. Allí se realizan ensayos sobre estructuras para analizar cómo podrían comportarse frente a las fuerzas generadas por un sismo.

Daniel Quiroga, ingeniero especialista en sismos, explicó que se trata de un laboratorio de simulación en el que se pueden someter estructuras a acciones similares a las que experimentarían durante un terremoto. “El objetivo primero es ver el desempeño de esas construcciones, tratar de predecirlo y, en el caso en que haya daño, ver de qué manera se pueden reforzar”, explicó.

En los ensayos participan investigadores, docentes y estudiantes. Se realizan pruebas dinámicas y estáticas y, entre ellas, ensayos pseudoestáticos en los que se aplica una carga lateral para reproducir el efecto del movimiento que genera un sismo sobre una estructura.

El procedimiento permite analizar cómo responden los materiales y la construcción a medida que aumenta el desplazamiento.

Los especialistas remarcaron la importancia de evitar construcciones clandestinas o que no cumplan con las normas vigentes, ya que pueden presentar una vulnerabilidad mayor frente a un movimiento sísmico.

Ante la sucesión de terremotos registrada en distintas zonas del continente los especialistas explicaron que el movimiento de las placas tectónicas es permanente. La actividad sísmica registrada en diferentes puntos del denominado Cinturón de Fuego del Pacífico forma parte de esa dinámica.

Quiroga señaló que durante un año pueden registrarse numerosos terremotos de magnitud superior a 7 y que, en determinados períodos, varios de ellos pueden concentrarse en un lapso relativamente corto. Después pueden transcurrir períodos con menor cantidad de eventos de gran magnitud.

En relación a los últimos terremotos ocurridos en centro América, el especialista remarcó: “Mendoza, en general, si esta preparada para un terremoto de una magnitud similar a lo que fue Venezuela, Colombia

Frente a la amenaza sísmica que existe en Mendoza, la recomendación no apunta a predecir cuándo ocurrirá un terremoto, sino a trabajar sobre aquello que sí puede controlarse.

No tenemos que preocuparnos, pero sí tenemos que ocuparnos del tema”, resumió Quiroga.

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