El aroma como fijador del conocimiento en la memoria: ¿Es posible?

El aroma como fijador del conocimiento en la memoria: ¿Es posible?

De acuerdo a un experimento realizado en alumnos de una escuela de Buenos Aires, los alumnos recordaron mejor una clase de historia, gracias a un aroma. Enterate de todo en esta nota.

Sin lugar a dudas el poder de evocación que puede dispararse en la memoria, hace uso de todos los sentidos. Tocamos algo cuya textura nos hace acordar al pulóver que nuestra abuela nos hizo cuando éramos niños, observamos un sitio que nos trae recuerdos de nuestra adolescencia, degustamos un sabor familiar, o percibimos un aroma que nos trae al presente todo un abanico de instantes y momentos vividos. Sin embargo, la incidencia en nuestro poder de memorizar otros aspectos impensados, ligados a los saberes, habilidades y conocimientos, puede llegar a no tener límites.

Así lo demostró un experimento realizado por un equipo de investigación del CONICET y del ITBA. Se trató de un estudio que desarrollaron en el Colegio del Faro Escobar de la Red Educativa Itínere con chicos de entre 17 y 18 años.

Según explicó el educador y fundador de la Red Educativa ITÍNER, Darío Álvarez Klar, quien trabaja con el equipo del CONICET, “hace tiempo se venía con una investigación que tenía que ver con el impacto del aroma en la fijación de un contenido, información, aprendizaje o habilidad. De ahí que se comprobó que lo que se aloja en la memoria tiene una mayor fijación cuando se asocia a un aroma o perfume”.

El estudiopsicología

Para realizar el experimento, los investigadores dividieron al azar un curso del último año de secundaria compuesto por 45 alumnos. Todos ellos estuvieron presentes durante una clase de historia en un aula aromatizada con una fragancia de coco. Una vez finalizada la lección, respondieron a un test múltiple choice para determinar el punto de partida de cada uno.

La mitad de los chicos, el grupo denominado “de reactivación”, se llevó a sus casas un aromatizador con la misma fragancia de coco que olieron durante la clase. En tanto, el grupo de “no reactivación” se llevó un aromatizador de violetas. Ambos utilizaron la fragancia solo esa misma noche durante la primera hora y media de sueño para medir si había o no un impacto en la consolidación de los contenidos en la memoria.

Siete días después, el curso completo respondió una evaluación sobre la clase de historia. ¿El resultado? El grupo de reactivación, que percibió el mismo aroma que en el aula, retuvo los datos claves de la lección sin hacer esfuerzos extra durante la semana. En cambio, el grupo que se llevó la otra fragancia mostró una caída significativa de aprendizajes entre el testeo de la clase y el de la semana posterior.

 Y no importa cuál sea el perfume: la eficacia no radica en el aromatizador de coco, sino en el recuerdo de un aroma.

 “Así como evocamos recuerdos a través de un aroma, este experimento sigue la línea de qué pasa cuando estoy incorporando un aprendizaje, y lo tengo que rememorar. Lo que hicieron los científicos exponer a los jóvenes a experiencia de este tipo”.

– ¿Qué balance se hace de esto?

No es el aroma en sí, sino hacer la remembranza de eso, lo que ayuda a la fijación. Lo cual científicamente significa que despierta en el cerebro interconexiones neuronales, que incluso hacen que se aloje en un lugar de mucha más fácil evocación, esa información o contenido. Es decir, es mucho más vívido.

El educador dialogó con el equipo de Cada Día. Enterate lo que profundizó Darío Álvarez Klar en la siguiente nota.

Seguinos en