En una entrevista íntima, el Pocho habló de su presente, de los jóvenes y de la música, su gran amor.
Pocho Sosa es casi una institución mendocina. Su nombre es sinónimo de música, Mendoza e historia. Desde aquel momento en que sus padres le regalaron una guitarra cuando una hepatitits lo dejó en cama y empezó a hacer canciones, su vida y la de un pueblo, cambiaron para siempre.
No había antecedentes de músicos en su familia, pero algo distinto latía adentro de él.
Empiezó su carrera musical en los años ’60 integrando grupos vocales hasta que en los ’80, tras dejar su trabajo como bancario, se lanza como solista. En su carrera tuvo el honor de cantar con Mercedes Sosa y otros grandes del folcklore nacional.
En 2018 el Pocho la pasó mal cuando en marzo sufrió un ACV y debió ser hospitalizado. Hoy, casi un año después, el Pocho está con algunos kilos menos (o litros, según él) y con buen semblante.
Este viernes, El Pocho participó del ciclo De dónde vengo y quién soy de Natalia Mantineo y habló de su vida.
Con buen humor y cierta nostalgia también habló de su pasado e hizo referencia a la importancia de escuchar a los jóvenes talentos. Y en el cierre, acompañado por Lucho Aberastain, cantó una de las canciones más lindas de nuestro folcklore.