Majo Riera explicó que la cantante cuenta desde muy joven con un esquema financiero profesionalizado, con auditorías externas y cuentas a su nombre, en contraste con el modelo de gestión que hoy enfrenta cuestionamientos en el entorno de Tini.
La polémica que rodea a Tini Stoessel por la auditoría de sus sociedades y la falta de acceso directo a sus ingresos puso en agenda el tema del manejo financiero de los artistas jóvenes. En ese contexto, la mamá de Lali Espósito, Majo Riera, decidió dar su versión y explicar cómo se organiza la economía de su hija, trazando un contraste con el modelo de los Stoessel.
Riera fue contundente: “Por supuesto que sus cuentas están a nombre de ella. Tiene que ser así”. La madre de Lali explicó que desde los 17 años la cantante trabaja con un estudio contable y un auditor externo que supervisan cada movimiento. “Lo primero que quiero decir es que Lali, desde el minuto cero, tiene un estudio que se ocupa de todo esto”, afirmó en una entrevista, dejando en claro que ella no maneja sola las finanzas de su hija.
La representante también subrayó: “Yo no soy la única persona responsable porque no sé de finanzas, no sé de inversiones. Tenemos un estudio con el que Lali trabaja desde los 17 años, la misma gente que cuida sus finanzas”. En esa línea, agregó: “No es que yo hago lo que quiero. Hay un auditor desde el minuto cero”, diferenciándose del esquema centralizado que se le atribuye a Alejandro Stoessel.
Otro punto clave es la transparencia con la que se maneja la información. Riera contó: “Tenemos reuniones mensuales donde se muestra todo su estado financiero. Ella sabe qué se paga de impuestos y cuáles son sus ingresos. Es clarísimo”. De esta manera, Lali siempre estuvo al tanto de su situación económica, incluso cuando comenzó a facturar siendo menor de edad.
El contraste con Tini es evidente. La intérprete de “La Triple T” habría descubierto que no figuraba como socia ni contratada en las empresas que concentran sus ingresos, todas bajo la titularidad de su padre. El conflicto escaló hasta una auditoría que expone un manejo estimado en 70 millones de dólares, además de tensiones personales que trascendieron al plano mediático.