Cachetadas y agresión: cuando la violencia mata la palabra

Cachetadas y agresión: cuando la violencia mata la palabra

Diversos hechos mediáticos reflejan tristemente, una época en donde la agresión aparece sin pudor, no sólo puertas adentro, sino de referentes que la aplican sin tapujos frente al mundo. El análisis de la especialista.

Primero Will Smith, que como el planeta sabe, abofeteó al presentador Chris Rock, en la entrega de los Oscar, a su vez, la violencia verbal de Rock bromeando sobre la enfermedad de una mujer. Hace tan sólo un día, el jugador de tenis francés Michael Kouame tuvo una violenta reacción ante el ghanés Raphael Nii Ankrah, en un torneo internacional de categoría junior. Éste último ganó, y al darse la mano, fue abofeteado por Kouame. Y sí claro, el mundo lo retrató por sus millones de voces, ojos, y audios: las redes sociales.

Pero eso es casi anecdótico si pensamos que una guerra (Ucrania –Rusia) enluta a diario con sus cifras, un mundo que pareciera, se tiñó de violencia, intolerancia y agresión. Ni hablar las batallas puertas adentro libradas desde cada hogar y personas.

Vivir y morir en este mundo nunca se trató de una existencia desligada de crudeza, guerras, o violencia. Sería naif pensarnos en ese perfecto estado inexistente, por el simple hecho de ser humanos. Sin embargo, llama la atención la creciente marea de agresividad física, emocional, y visible, donde ni el pudor parece sentar límites.

El origen

¿Qué origina las acciones violentas? ¿En qué momento la palabra o raciocinio queda estéril, y te medís con otra persona hasta llegar al último de los eslabones deseables: el golpe, la bofetada…Y esta última ¿qué connota para quien la da y la recibe?

Según apunta la psicóloga María Inés Capmany “hay que empezar antes que nada a distinguir qué es violencia y qué es agresividad. Esta última es una emoción que se dispara cuando vemos amenazada nuestra existencia, o nos sentimos en peligro. En cambio, la violencia es una conducta aprehendida. Es el uso de la fuerza para conseguir un fin o dominar a alguien”.

– ¿Qué determina la violencia?

Está determinada por dos factores: por uno psicológico especialmente, y por factores sociales. Entre los factores psicológicos tenemos por ejemplo personalidades impulsivas, personas con estrategias inadecuadas para resolver conflictos, y con escasa capacidad para las reacciones emocionales.

Por su lado, aquellos factores sociales que van a influenciar tienen que ver con los modelos erróneos de conducta, como por ejemplo ser víctima o testigo permanente o constante de comportamientos violentos por parte de los padres o cuidadores. Incluso de un entorno social violento o de los medios de comunicación o redes que de manera permanente muestran actos de comunicación masivos en donde de forma permanente, se muestran actos violentos.

– ¿Cómo son las personas con tendencias agresivas o violentas?

Se muestran por lo general como muy conflictivas. Es decir, no aprenden de sus experiencias. Tienen escasa capacidad de empatía, de vergüenza y culpa. Son personas con dificultades para establecer relaciones interpersonales y relaciones equitativas, sobre todo. También tienen muy baja tolerancia a la frustración.

La bofetada, y lo que esconde 

“En el abordaje en violencia de género que llevo a cabo en mi trabajo, la escupida como agresión a la que muchas mujeres son sometidas, además de golpes, veo a la bofetada como un insulto sin palabras. En sí misma encierra un mensaje de desprecio, desaire y furia.

Si tuviéramos que hacer una lectura de todo lo que vamos viendo en el mundo, podemos decir que la reflexión podría ser que estamos atravesados por una necesidad de placer absoluto, inmediato, de un éxito permanente, de una necesidad de no postergación. Es una necesidad permanente de la búsqueda de placer y recompensa inmediata, y estamos en un camino de evitar el displacer y la postergación. Y esto nos habla y hace reflexionar acerca de una sociedad con muy baja tolerancia a la frustración…

– ¿Qué implica es baja tolerancia a la frustración?

Frustrarse es privarse. Ocurre cuando las cosas no salen como nosotros esperamos. No aceptamos esto, pero es parte del crecimiento y el aprendizaje: saber esperar, equivocarnos y aprender. Esto no está pasando. Una persona con baja tolerancia a la frustración puede abandonar todo lo que empieza, tener conductas de evitación o explosión, como son estos claros ejemplos mediáticos. Puede haber miedo al fracaso y desmotivación, puede sufrir ansiedades cuando no logra lo que esperaba, y ser una persona con escasa habilidad para resolver conflictos y para poder tomar decisiones acertadas.

– ¿Cuál sería el mensaje para encauzar y leer la realidad de forma constructiva?

La violencia engendra más violencia, y no se sale de las situaciones de violencia aprendiendo a pegar más fuerte. La violencia como un modelo de resolución de conflicto es algo que hemos aprehendido de generación en generación, y se ha naturalizado de tal manera que lo tenemos incorporado como modelo de resolución de algún problema. Así como lo aprendimos, nuestro nuevo desafío es desaprenderlo. Es un trabajo diario que debemos plantearnos como sociedad y para esto hay técnicas y herramientas fundamentales para cambiar desde lo personal y social.

 

 

 

 

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