Ataque de pánico: el enemigo interior

Ataque de pánico: el enemigo interior

Como una señal de peligro y muerte inminente. Así se vive desde lo físico y emocional este trastorno, aunque la amenaza que se vive como real, no exista. Pautas y consejos para un mal que muchos padecen, y pocos entienden.

El hormigueo comienza casi silente por el cuerpo hasta que estalla, mientras las palpitaciones de un corazón agalopado se hacen sentir de forma creciente, con una boca seca, el cuerpo sin fuerzas, y los sonidos que parecieran multiplicarse hasta aturdir. Claro está se le suma lo peor: la sensación de angustia y muerte inminente que se puede llegar a sentir, potenciando la adrenalina de todo nuestro cuerpo. Mientras, allá afuera, en el mundo externo nada amenazante sucede. Nada al menos que genere ese cimbronazo de cuerpo y mente. Si alguna vez sentiste algo parecido, te hiciste estudios y no te encontraron nada, es que seguramente sufriste un ataque de pánico.

La expresión misma genera miedo y ambigüedad: “ataque de pánico”. ¿De qué hablamos cuando aludimos a él? Según explican los especialistas Los expertos definen el trastorno de pánico como ataques de pánico frecuentes. “Aquí los síntomas son físicos y psicológicos. Es común que las personas que experimentan estos ataques confundan los síntomas de una crisis con los de un ataque cardíaco y terminen en una sala de emergencias. Entre los síntomas se encuentran dolor de pecho, escalofríos, palpitaciones, sudoración, sensación de atragantamiento, entre otros”.

Perfiles más afines a este trastorno

“Los ataques de pánico entran dentro de lo que llamamos trastornos de ansiedad. Desde la pandemia han aumentado significativamente todos los trastornos de ansiedad, particularmente y mucho más los ataques de pánico. Los mismos hacen que la gente consulte mucho”, argumenta la neuropsicóloga Cecilia Ortiz”.

– ¿Con qué se vincula el ataque de pánico?

Con una respuesta lógica del organismo. Hay que entender que en el ataque de pánico tenemos manifestaciones físicas, y luego psicológicas. La persona siente taquicardia, opresión en el pecho, dificultad para respirar, sudoración en las manos, a veces mareos o visión como en un tubo. Incluso lo que se denomina como despersonalización, o como si la persona estuviera flotando. Todo esto se trata de una respuesta lógica y de alarma del organismo. En los animales pasa lo mismo, si un perro o un gato se siente en peligro la respuesta claramente es de defensa ante el supuesto peligro. En el ataque de pánico, lo que dispara todo esto es un pensamiento, es decir no se trata de un peligro real. Es como si el cuerpo se preparara para un temblor, cuando en realidad no está temblando en lo real.

¿Vale decir que en estas situaciones el estímulo está adentro, no afuera?

Así es el estímulo está adentro y generalmente es un pensamiento. Entonces lo inadecuado es el pensamiento que activa esa respuesta.

– ¿Por qué se da cuando menos lo esperamos o la estamos pasando bien?

-Porque a veces estos pensamientos están en un segundo plano. Y de repente hay algo en el medio que activa ese pensamiento. Quizá alguna palabra o gesto o tema que tocaste que hace que este pensamiento se active. Entonces inmediatamente el cuerpo reacciona congruente a esos pensamientos.

– ¿Cualquier persona puede tener un ataque de pánico?

No, en la vida todos somos vulnerables a que nos dé un ataque de pánico. Sin embargo, el trastorno de pánico tiene que ver con la recurrencia, es decir cuando en el periodo de un mes estos ataques se repiten de forma reiterada cinco o seis veces.

El ataque de pánico tiene que ver primero con un ingrediente genético, que no todos tienen. Hay personas que ya tienen en sus genes esta disponibilidad. Otro factor es que hay personas que a partir de la genética tiene un valor alto de ansiedad, y esa ansiedad se canaliza.

Con las situaciones catastróficas (pandemia, accidente, etc.) el monto de ansiedad para este perfil de personas se incrementa.

– ¿Qué le dirías a una persona que sufre este tipo de trastorno?

Ante todo, que hay solución, ya que el 80% de los ataques de pánico se recuperan favorablemente, y el tema pasa por no asustarnos sino consultar. El susto, el miedo, no nos lleva a solucionar el problema. Lo que conlleva la solución es reconocer la situación y consultar confiando que nos vamos a poder reponer con la guía profesional adecuada.

 Tips preventivos

No existe una manera segura de evitar los ataques de pánico o el trastorno de pánico. Sin embargo, estas recomendaciones pueden ayudar.

-Buscá tratamiento para los ataques de pánico cuanto antes, para ayudar a evitar que empeoren o se vuelvan más frecuentes.

-Cumplí con el plan de tratamiento para ayudar a evitar las recaídas o el agravamiento de los síntomas de los ataques de pánico.

-Hacé actividad física regularmente, ya que puede contribuir a protegerte de la ansiedad.

La neuropsicóloga Cecilia Ortiz estuvo con el equipo de Cada Día. Mirá la entrevista.

Seguinos en